Cruzarán a nado el golfo de Napoles Italia – ¿Qué se viene?
Matias: Bueno, se viene el cruce de Capri a Nápoles, una competencia de 36 km en el sur de Italia. Venimos entrenando bastante bien, de lunes a sábado entre dos a tres horas por día, junto a Nicolás Viceconte, compañero de equipo, y junto al entrenador José Viotti, que está allá en Italia.
Lo vamos a realizar el 3 de julio, siempre y cuando el clima lo permita; esperamos que sea una jornada inolvidable.
¿Cuándo salen de Argentina?
Carolina F: Salimos de acá el 27 de junio. Vamos a estar allá haciendo la previa, viendo cuál es la mejor ventana climática porque es un deporte de aguas abiertas que no depende de nosotros, depende mucho del clima. Nosotros manejamos la parte del entrenamiento, entrenamos para resistir ante distintas situaciones, pero sabemos que lo que manda es la naturaleza. Tuvimos un verano agitado y muy bueno; competimos en mar, río y laguna. Lo más parecido quizás es el mar en el Atlántico, en Pinamar, aunque cada disciplina es muy diferente. Aquí se le suma lo más complejo, que seguramente es el mar.
Creo que coincidimos en que lo más complejo en aguas abiertas es el mar. Se suma una distancia muy larga de 36 km. Yo ya hice una distancia de 34 km en Chapetón, pero es otro escenario: era río y con corriente a favor, entonces las condiciones son totalmente distintas.
P; ¿Aguas dulces y aguas saladas, se nota la diferencia?
Matias C: Sí, se flota más en agua salada, se nota. Tenés un montón de diferencias. Por un lado, flotas más, pero por otro lado no podés tragar agua porque seguramente te caiga muy mal; la dulce la podés llegar a aguantar un poco más. En medio de las carreras salís con un viento planchado y de repente tenés 50 km de viento. Obviamente las condiciones cambian en cuanto a la respiración y a que te viene una ola de un lado o del otro. El río es un poco más parejo, tenés otro tipo de herramientas y siempre vas a avanzar. Acá no; nos están preparando para que, si vienen esas corrientes en contra, nos quedemos en el lugar y no retrocedamos. Sería satisfactorio quedarnos en un sitio aunque sea, porque tenés tiempo límite. El mar es, de lejos, lo más difícil.
En internacional, ¿ya hicieron algo o es la primera vez que salen?
MC; Si contamos la Santa Fe-Coronda es internacional, pero fuera del país es la primera vez que vamos.CF: Él ya cruzó el Río de la Plata. Yo lo crucé en el 2020: son 42 km desde Colonia a Punta Lara. Lo hicimos en formato de posta y tardamos 13 horas. Así que tenemos la experiencia. Siempre los cruces del Río de la Plata se hacen desde Uruguay porque es el punto más cercano entre países. Hay registros de quienes lo hicieron al revés, pero ahora se viene haciendo de Uruguay a Argentina por la cuestión de los vientos y la correntada.
CF; Este es un deporte que es bastante amateur en algunos sentidos y, si bien se profesionaliza, tenés un montón de niveles. Como todo deporte es muy costoso; tenés que diagramarlo y empezar a medirte en determinados retos para ver si podés ir avanzando otro escalón. Los viajes y las inscripciones son carísimas en dólares. Uno tiene que ser consciente de a qué nivel quiere competir. Nosotros dos somos extremadamente competitivos. La idea no es solo ir a hacer un cruce, sino ir a competir y que nos vaya bien; nos tomamos eso con mucha responsabilidad.
P; ¿Y cómo son los auspicios?
CF; Hay que separar mucho lo que es el hobby de lo que es la responsabilidad en el deporte. Nosotros somos personas que nos levantamos y entrenamos; con el viaje y todo, estamos cinco horas fuera de casa todos los días. Tenemos familias, casas, trabajos y un montón de cosas que cumplir además del deporte, que practicamos seis veces por semana.
Carolina; Uno intenta que la comunidad sea consciente de lo que es tener un representante del pueblo; a mí siempre me interesó llevar la bandera de Alberti.
Quizás en el plano económico es donde más pasa eso de decir «no te puedo ayudar», y no toman dimensión de que yo lo voy a hacer igual. Me encantaría tener a la población atrás mío, poner el nombre de una empresa o de un comercio. Por suerte, por mi puesto de trabajo y por conocerme, muchos comercios han colaborado y los tengo a todos grabados en mi remera. Quizás es más simbólico lo que pedí que una ayuda económica para bancar una carrera.
Aun así, el sector privado y particulares nos colaboran con rifas y otras cosas. El auspicio propiamente dicho es del sector comercial. Es difícil porque quizás no es un deporte tan conocido ni reconocido en una ciudad donde no se practica directamente.
P: Es interesante porque somos uno de los tres pueblos ribereños del Salado. Y agua tenemos como para iniciar.
CF: Sí, pero las condiciones del río Salado no son las mejores para nadar, lamentablemente. Primero porque no es un río controlado, tiene muchísimos desbordes, y lo principal es que tiene muchos desechos.
La natación en ese tipo de lugares no sería segura, y hoy por hoy el aguas abiertas trata de brindar mucha seguridad. Por ejemplo, tenemos la laguna de Junín, donde hemos tenido experiencias gratuitas espectaculares en las que nos hemos esforzado mucho para ganar. Se podrían desarrollar un montón de actividades para iniciar en la natación, que es uno de los deportes más nobles, sanos e integradores que hay para todas las edades.
MC: Entonces es más profundo el análisis. Es un deporte que está teniendo un movimiento muy similar a lo que tuvo el running en su momento, pero la realidad es que es mucho más difícil nadar que correr. Hay mucho trabajo para hacer en la zona y estamos súper interesados en poder hacerlo. Fuera de lo deportivo, es algo sano y sanador para ciertas edades.
Es un deporte sano y sanador para ciertas edades. Obviamente, nosotros queremos que el desarrollo del deporte crezca en Alberti, eso es lo primordial. Entendemos que no vamos a sacar un Michael Phelps ( “Tiburón de Baltimore”), pero sí que la sociedad busca que sus hijos o familiares aprendan a nadar para que, como estamos al lado del Salado, si llegara a pasar algo, la persona tenga las herramientas para sobrevivir.
Hace ya un par de años que me dedico a esto y lo que uno siempre ve es el deseo de los padres de traer a sus nenes para que aprendan a nadar y a flotar; de ahí el niño ve si le gusta y sigue, o si prefiere cambiar de deporte. Pero el objetivo principal es ese. Ya después, si tenés algún nadador con capacidad que se quiere interiorizar más, entra la parte de entrenamiento para desarrollarlo en sus etapas evolutivas hasta que llegue a un determinado nivel.
Esa es la labor que tengo desde mi rol de docente y entrenador.¿Cuándo empezaste?Empecé a dar clases hace tres años. Comencé trabajando con José Biotti antes de que se fuera a Italia; yo me quedé indagando un poco lo que quería hacer hasta que conseguí un grupito de nenes que anda bastante fuerte y ahí entendí que es lo que me gusta. Después arrancó Caro; la empecé a entrenar y vi que tenía un potencial distinto a los nadadores que tuve todo este tiempo. Mi decisión fue entrenarla y ver hasta dónde llegábamos; por suerte se adaptó mucho.Hemos pasado por entrenamientos muy largos y complicados, hasta llegar al punto de decidir competir en Italia, en el cruce Capri-Nápoles. La natación pasa por muchas etapas, de acuerdo a hasta dónde uno lo quiera llevar y lo que quiera hacer.
CF: Todas las etapas son válidas. Insisto en que es un deporte saludable y hoy por hoy el requerimiento de piletas, sobre todo climatizadas, es efectivo para brindar resguardo a la salud de la población.Es un deporte que incluye muchísimas edades y permite ejercitarse a las personas mayores, a quienes requieren rehabilitación motriz y muchas otras cosas. Nuestro objetivo es darlo a conocer y ver cómo lo podemos implementar.
Pueblos mucho más chicos que Alberti ya tienen su pileta climatizada, no es imposible. Apuntamos a que la gente conozca el desarrollo del deporte y, si la sociedad lo demanda, poder tener nuestro propio natatorio climatizado en Alberti. Es algo necesario por la continuidad, porque si no, en invierno se corta.Esa es mi historia con la natación: nosotros somos de Buenos Aires, yo empecé a competir a los cinco años y cuando me vine a vivir a Alberti a los quince, lamentablemente se cortó mi deporte porque solo lo podía desarrollar en verano y sola. Nunca tuve un profesor ni un entrenador. Lo retomé por cuestiones de salud, para no hacer actividad de impacto, ahora que estoy casi al borde de los 50 años. Pude desarrollarlo otra vez eficazmente y mantenerme competitiva a pesar de los años.Es un abrir puertas a la salud. Lo experimento yendo a Bragado todos los días y me parece que sería bueno ponerlo en agenda. Hay que celebrar todo tipo de deporte saludable. Es mejor practicarlo como sea a no practicarlo, pero honestamente es un tema que debe estar en agenda. Localidades más chicas tienen piletas de 25 metros donde se incluye desde bebés de ocho meses hasta la tercera edad. Hoy la natación cambió mucho y no se precisa tanta profundidad: con 1.40 metros ya estás bien para todo lo que quieras hacer. Las piletas anteriores eran cuanto más hondas mejor para tirarse del trampolín, pero hoy lo importante es que aprendan a nadar y flotar haciendo pie en casi toda la pileta. A veces, en aguas abiertas turbias, estamos nadando a 40 cm del piso sin darnos cuenta.
P: ¿Y la competencia en aguas frías como el Nahuel Huapi?
CF: Tuve mucho frío ahí. De hecho, el próximo proyecto es que yo nade en aguas realmente frías, como el Canal Beagle. Venimos probando de todo con Caro y sale bien. Ella viene del tema de montaña y no pasa tanto frío, pero son temperaturas muy bajas. Lo tengo para planificar, es una primicia.La realidad es que, a los niveles en los que estoy, logro abstraerme mentalmente de los dolores y del sufrimiento. Creo que cuando más sufro, mejor la paso respecto a mis contrincantes, y ahí es donde hago la diferencia. En el Nahuel Huapi tuve frío, no lo voy a negar, incluso con traje de neopreno. Fue un día muy frío y atípico, con unos 4 grados de temperatura. Las condiciones fueron difíciles; estábamos desorientados porque no tuvimos apoyo de embarcación en esa competencia. Éramos muy pocos compitiendo en un cruce difícil donde hay mucha corriente y no ves nada; estás prácticamente a ciegas hasta que, después de una hora y media, empezás a ver los edificios de Bariloche.
Llegando a Bariloche todavía te falta como una hora más. La verdad es que el lago tiene mucha profundidad; no tengo miedo porque, entre la montaña y el lago, el miedo no es algo que sienta, pero es un escenario tenebroso. Nos hemos metido en ríos difíciles, pero esto es distinto: es una oscuridad en degradé donde tenés muchos metros para ver hacia abajo. Uno tiene mucho tiempo para pensar mientras nada y surgen muchas sensaciones. Aunque fue una experiencia extraordinaria para darme cuenta de lo que soy capaz, fue muy compleja en el aspecto mental por el frío, la profundidad y la desorientación.
Ese silencio ruidoso que es la calma del escenario. Es como una olla interminable donde pensás que en algún momento sacan el tapón y te vas para abajo. El frío paraliza; quizás por el montañismo, donde estoy a -30 grados, uno piensa: «¿cómo no voy a estar a seis grados nadando?». Pero las sensaciones son distintas.
Con el calor te ahogás o te cansás, pero el frío te paraliza un brazo o un hombro, sentís que se te congela el pecho. Esas cosas hay que manejarlas muchísimo con la cabeza y mantenerse activo todo el tiempo.
MC: El Río de la Plata también tiene lo suyo, aunque cuando lo cruzamos en febrero, a fin de carnaval, el agua estaba a unos 20 grados; no estaba frío, fue un día lindo y soleado. Lo que pasa es que, cuando un cruce se populariza, pierde cierto misticismo.
El Río de la Plata se está utilizando mucho, pero para hacer un buen cruce tenés que tardar entre 9 y 13 horas. Si vas a tardar 24 o 27 horas, a mi criterio, no sirve. Incluso en el nivel amateur hay una responsabilidad con la competencia y el rendimiento.
Nosotros somos muy críticos con nuestros entrenamientos durante el año para que nos vaya así de bien.
En Italia, el trayecto es directo: salimos de la isla de Capri y llegamos a Nápoles, son 36 km a pura brazada.
Vamos con asistencia: un velero guía, barcos propios para hacer los relevos en el agua y embarcaciones para llevar la suplementación, bebida y comida.
CF: Somos un equipo de cuatro: Nico Viceconte de 25 de Mayo, MatíasCalisti de Bragado, yo y nuestro entrenador, José José Viotti, que está allá en Italia.
Él va a competir con nosotros porque, para estar en el barco, tiene que ser competidor. La modalidad es parecida a la Santa Fe-Coronda: son relevos de 30 minutos, aunque según las características de cada uno, el nadador puede ser relevado antes. Generalmente abre el más rápido y después sigo yo y el resto de los chicos.
En cuanto a la velocidad, Matías va a un ritmo de un metro y medio por segundo; él es más alto, tiene pies y manos muy grandes. Yo soy más petisa y no me ayudaron tanto con la genética de las extremidades, pero ahí estamos. Él es mucho más rápido, aunque en alguna carrera me ilumino y me acerco a su ritmo.
CF: Él ha ganado muchísimos trofeos, tiene un museo en su casa.
Yo, por mi parte, estoy muy contenta porque últimamente he quedado en las generales compitiendo con chicas de 15 o 16 años. Siento que me estoy devolviendo todo lo que se me fue cuando era chica. Mientras mi cuerpo aguante y siga saludable, sin lesiones, lo voy a seguir haciendo. Las lesiones suelen venir por la carga diaria y la exigencia, no tanto por el frío. Una mala entrada en calor o no elongar al terminar influyen mucho.
La alimentación y el descanso son fundamentales. Comemos muchos carbohidratos y proteínas porque quemamos muchísimas calorías. Respetamos las cuatro comidas, no tomamos nada de alcohol y evitamos las grasas o la comida comprada. Dormimos mucho para recuperarnos porque tenemos entrenamientos de hasta 8.000 metros diarios.
Terminamos la semana con la misma carga que alguien que corre esas distancias, pero nadando. Para soportar eso, somos muy prudentes con la suplementación; dejamos que el cuerpo evolucione naturalmente y solo usamos lo necesario
Sobre todo con la edad que tengo, quiero ver cómo mi cuerpo evoluciona, cómo sobrevive o cómo se adapta a nuevos desafíos. El cuerpo es muy sabio. Entendimos que estamos en un nivel amateur y que no es tan necesaria la suplementación; ella tiene su trabajo, yo el mío y llevamos una vida deportista en un nivel donde tenemos otras prioridades. En vez de buscar suplementos, nos enfocamos en qué cambiar de la técnica: cómo bracear mejor, cómo mejorar la patada o la coordinación.
Buscamos ser más eficientes de otras formas y ahí es donde encontrás niveles de mejora. Es cuando decís: «Este es el camino», donde no te estancás y seguís mejorando naturalmente.
P: Van a volver renovados porque estar en aguas saladas le hace muy bien al cuerpo.
¡Vamos a volver bien! Esperemos. Vamos a hacer lo mejor posible. Estamos averiguando, pero creemos que habrá un sistema de seguimiento para ver la carrera en vivo, como pasó con la Coronda. Esta será más específica porque habrá un GPS en la embarcación; a través de una aplicación que informaremos, podrán ver la bandera argentina en el recorrido.
Somos el único equipo 100% argentino, ya que los otros siete equipos están integrados por nadadores de distintas nacionalidades, como italianos o españoles.
Nosotros somos cuatro argentinos, así que seguramente nos podrán seguir con nuestra bandera.
P: Muchas gracias y nos vemos a la vuelta.






