PerteneSer — Periódico Alberti
un surco por familia

Luis ¨Pechito¨ MORENO nos cuenta su historia de vida

Luis ¨Pechito¨ MORENO  nos cuenta su historia de vida

Luis, ¿Dónde naciste?
Nací acá en el barrio. En barrio Candela, sí. Y me crié ahí y estoy alrededor ahí nomás.
¿Cuántos años hace? 70, 70 justito.
¿Y a laburar de chico? Sí… la verdad que ya con 8 años mi viejo tenía un horno chiquito y yo mojaba los pisaderos a bomba. Trabajaba un poquito, descansaba, jugaba y seguía mojando el pisadero a bomba, para hacer el barro , después hacer los adobes y después el ladrillo, porque mucha gente dice “hicimos ladrillo”, ¿no? Primero hay que hacer el barro, el adobe, después cargarlo y después quemarlo.
Y bueno, a los 8 años hacía eso. A los 9 años ya apilaba adobe cuando mi viejo cortaba. Agarraba de a dos, no podía agarrar más, mi viejo me enseñó a apilar. Primero me enseñó a hacer el pedal, y a los 10 ya pilaba más.
A los 11 años cuando mi viejo hizo 13 campañas de trigo. Se levantaba el trigo en bolsa con rastra a caballo, en el campo de Cusín.
Y ahí me cortó la adobera. Tenía dos adobes, cortó la mitad porque no la podía dar vuelta entera la de dos, mi abuelo me pisaba el barro y acarreaba el barro en la carretilla porque yo no podía. Saqué un pisadero, le corté 5.500 adobes, se los apilé. Después se vaqueteó y se quemó con lo que agregó él.
De ahí, antes de los 12 años porque yo cumplo los años en abril, salí de la primaria, no quise estudiar y me fui al taller de García y Pérez dos años, hasta los 14. Muy buena gente, me enseñaron un montón. Entré lavando caño, después agujereando bombitas para las graseras y después ya me metieron en el torno chiquito. Hacía las cabezas, las bombitas, todo. Pero me pintaban los vidrios para que no mirara para afuera, a mí me gustaba la libertad, como me gusta ahora. Así que me fui a los 14, volvi al horno, a cortar ladrillos y hacía todo trabajo de horno. Y entre los 14 y los 20, en ese interín, salía a hacer algo de construcción, me gustaba. Después mi viejo dejó el horno, agarró la construcción, ya algo sabía. me fui con él.
A los 19, casi 20, ya me dediqué a la construcción. Hace 50 años, que hago montones de trabajo. Después hice todo, lo que me pedían.
Y el horno me encanta. Si hoy hubiese un horno de ladrillos, me voy a cortar una carretillada.
¿Cómo era la vida ahí? ¿Qué es lo que se extraña del horno de ladrillos?
Se extrañan las amistades, esas mateadas justo a la hora, porque ahí se tomaba 15 minutos, no más, porque era todo por tanto. Vos si cortabas 1.000 cobraba por 1.000, Baqueteaba cuando se cargaba la hornalla, se llamaba baqueteada. Entonces había que meterle pata. Era una cosa de sacudirle rosca y rosca.
Se extraña también las quemadas de hornalla. Esas quemadas, cuando vos veías el fuego que caldeaba bien la hornalla. El caldeo se llama cuando vos lo prendías y ya cuando estaba caldeada quería decir que agarraba bien, y el fuego era como una magia que daba vuelta y te echabas ahí horas mirándola. Como no había tanto apuro, la vida no era tan ajustada como ahora. O si bien era ajustada, porque había una miseria, hermano, que te digo que a veces no teníamos ni para tomar mate. Pero no había tantos gastos fijos, la íbamos pasando.
Y se extraña, cuando llovía, agarramos los perros, los galgos y íbamos a cazar liebres. O si no nos íbamos al río Salado, a tirar los aparejos. Al otro día lo íbamos a buscar, o si no agarramos una caña y pescábamos dientudos. Así pasaba la vida.
En la construcción no es tan fácil, porque el oficio te va llevando a que vos tenés que aprender cada vez más si no te quedás sin laburo. Ya te digo, 50 años con la cuchara en la mano, pero me encanta. Amo la construcción.
Y fui aprendiendo y sigo aprendiendo.
¿Recuerdas de quiénes fuiste aprendiendo?
Mi viejo me dio los primeros pasos. Y después sabía algo, pero no estaba tan empapado en la construcción como es ahora.
Y después le pregunté a Jorge Scaparra, hablaba mucho con Rulo Barrionuevo, con Atilio Sarco, con Raúl Darco, era una persona que sabía trabajar. Era un tipo que sabía mucho.
Y – Jorge Escaparra, era una eminencia como persona y lo que sabía en el tema de hierro. Me enseñó mucho. Sabía mucho y después no había mucha gente que lo acompañara, porque él y Rulo Barrionuevo, cada pregunta que le hacía, el estaba laburando en la obra. Yo iba a charlar con él, se sentaba. Mirá que no había egoísmo.
Ellos querían sacar discípulos nuevos.
Entonces te enseñaban. Y a Rulo le he hecho terminaciones . A los 30 años me venía a buscar y me decía: “Che Luis, tengo que hacer una mesada. Che Luis, tengo que revestir el baño”. Y así. Él tenía una mano espectacular, porque Rulo era un maestro, pero no tenía gente en terminación.
Lo más importante es lo que más se ve. Vos levantás una pared y tiene que dar bien de entrada, porque si el cimiento está mal hecho y la pared está mal hecha. Si está fuera de plomo, tenés que agregar revoque. Ya no es lo mismo. Pero la terminación es lo que más se ve. Es lo mismo que una casa que queda completa.
Y viene el pintor y pintó bien, Pero todo el proceso que tiene la construcción es muy complejo. Lleva sabiduría, lleva ganas de trabajar, lleva todo un combo. Si vos no lo encarás bien, ya está.
Y vas adquiriendo experiencia a medida que van corriendo los años. Yo, con 50 años con la cuchara en la mano, me gusta seguir aprendiendo. ¿Seguís trabajando?
Sí, sí, porque la vida no está tan fácil. Aparte me gusta. Y si estuviera fácil la vida, igual sigo trabajando, amo la construcción. Igual sigo trabajando porque cuando vos seguís laburando estás activo. El cuerpo lo vas llevando para que no se endurezca, y aparte la cabeza está ocupada. Porque un jubilado como estoy yo ahora se sienta acá, se sienta allá y al otro día, ¿qué hace? Volverse a sentar.
No, tenés que activar. Esa es la parte de la vida y yo voy a seguir trabajando hasta que el cuerpo me dé.
¿Y en qué universidad estuviste? para recibirte. No, no, la práctica, la de la calle. En el baúl de la calle está todo. En lo que vos busqués en la vida está todo en el baúl de la calle. Vos agarrás lo que te sirve. Y yo agarré lo que me servía.
No, universidad no, está bien lo que estudian los arquitectos. Pero a veces la práctica. Porque vos tenés teoría y no tenés práctica, y si no trabajaste en teoría con gente muy práctica, te quedás en el tiempo como arquitecto también. Y si un albañil, un oficial de cuchara, no trata con arquitectos, se queda en el tiempo también.
A mí me gusta hablar con todos los arquitectos y me llevo bien con todos. Se van alimentando entre sí, mutuamente uno con el otro.
Y muchas veces te dice: “¿Y esto qué te parece?” Y yo trabajo con arquitectos. Ahora mismo estoy trabajando con un arquitecto y el chico es espectacular. El domingo vino, estuvimos charlando como una hora en la obra. un tipo que te da ganas y gusto de hablar, Los arquitectos más nuevos es como que quieren entrar en conversación. Están otra era de vida y son más sociables.
Antes no era así. Era como todo: vos ibas a la escuela antes y el maestro era así. Y de ahora no, ahora es como que te dan entrada.
Y entre todo este laburo te ganaste un sobrenombre que todavía te sigue: Pechito.
-De chiquito. tenía 9 años cuando un hombre, un tal Mauro, que era un vecino, como yo caminaba siempre sacando pecho, me puso Pechito.
Y después en el fútbol sí fue popular. Y sigo en la construcción, sigo en la vida cotidiana de todos: “Chau Pechito”, “Chau”, todo así.
Ayer mismo me preguntaron el nombre porque no sabían el mío. Gente que quería de acá. Todo Pechito.
Es lo bueno de los pueblos, porque a veces renegamos de nuestro pueblo, pero esta forma de comunidad donde el sobrenombre es parte de la identidad, lo que pasa es que Alberti también, otra de las cosas: como yo quiero la construcción, también quiero Alberti. Yo me nací acá, me crié acá y me voy a morir acá. No me voy, no lo cambio. Conozco toda la gente.
En el tema del laburo la gente me tiene confianza, me espera. Hay gente que me ha esperado un año, ahora hay gente que me está esperando seis meses para hacer un laburo. O sea, ahí vos te ganás una reputación. Vos a la vida decís: la confianza.
Yo nunca toqué medio balde de cemento. En la obra donde estoy no se tira nada, ni se lleva nada. Al contrario, cuido. Y los domingos estoy a veces en casa y me pego una vuelta por la obra para ver cómo está, si está todo bien, pensando en lo que voy a hacer el lunes. Sino me voy a pescar. Pero bueno, igual me doy una vuelta por la obra, no puedo estar sin ir un día a mojar los ladrillos cuando trabajo con pared de ladrillo común, se va mojando dos días, de a poco. Porque muchos la mojan en el mismo momento y el ladrillo tiene 5 cm de alto o 2,5 y 12 de largo y 11 y pico de ancho. Entonces, ¿qué pasa? Le mandan la manguera, pero mojó medio centímetro. Y cuando ponen el material, el ladrillo al no estar bien mojado absorbe la humedad del material y después se seca al toque. Entonces al otro día venís, le pegás con la mano y saltó.
En cambio, el ladrillo al estar bandeado de agua. Si lo asentás y el ladrillo está muy brilloso de agua, se te va a chorrear la pared. Entonces tenés que asentarlo justo, bien mojadito, pero que no chorree agua. Y ese ladrillo lo tenés que sacar a pedacitos con cortafierro.
Hoy en día a mí me gustaría en este tema enseñarle a chicos. A mi hijo le enseñé. Agarró el oficio y le sigo enseñando. Y a veces vos sabés que él tiene 35 años, la mitad de mi edad, y a veces ve las cosas diferente y son más fáciles. Entonces hay que escuchar al joven y el joven también tiene que escuchar al viejo.
Pero bueno, es una forma de trabajar. Hoy se trabaja con materiales distintos, todo ladrillo hueco, ventanas y puertas que son premarcos. Hay que amurarlo, después vienen y lo atornillan. Pero eso no está bien, está adelantado mucho todo, pero esa ventana para mí lo mejor que hay es murar. A la guardia vieja.
Acá veo casas que están hechas de 70, 80 años. Me acordé de Carlos Asandri. se hizo la casa de él. Nada, vos la mirás, vos la conocés. Nada, es un lujo. Y lo que sabía ese muchacho, sabía muchísimo. Otro muchacho que no tenía egoísmo, Carlitos Sandri. Vos te sentabas con él y te enseñaba todo.
Pero sabés lo que había en esa gente de antes: ¿por qué enseñaban? Porque ellos veían que había una voluntad del otro lado de aprender. Hoy no es que soy egoísta, sino que no veo voluntad del otro lado. Y entonces, ¿cómo hago? Es pérdida de tiempo y por eso laburo solo.
¿Y a qué edad te construiste tu propia casa? – Yo tenía 22 años cuando compré el terreno. Tuve que hacer adobes. Los ladrillos todos los vendí con permiso de mi viejo ahí en el terreno. Vendí 12.000 ladrillos al contado y pagué el terreno. Mirá que hoy no comprás nada.
¿Lo fabricaste vos? Los hice yo. Y acarreé toda la tierra en carretilla. Antonio Pérez y Bolita Pérez me prestaron un banco, una carretilla y un molde. No tenía. Yo ya había trabajado con ellos. Yo por eso tenía mucha confianza. Me prestaban a veces los caballos ellos para hacer el barro.
Otras veces me lo prestaba mi tío, que también tenía horno, Rubén Moreno. También me lo prestaba y me hice los adobes, los quemé, los vendí y pagué el terreno. Después me faltaba el ladrillo para la casa. Hice otro horno de 16.000.
Hice la misma operación. Me los llevé de 200 ladrillos al terreno porque estaba a una cuadra y pico de la casa de mi viejo.
Y ahí empecé sábados y domingos, a los 24 años la tenía techada y a los 29 años estaba viviendo adentro. O sea, que la casa tiene 40 y pico porque empecé a los 24 a abrir cimiento y a llenar. Hecha completa. el único que entró en mi casa fue un electricista para pasar los cables, porque nunca me gustó la corriente, hice todo y ahora mismo sigo, la pinto, hago todo yo.
Y de los horneros viejos, ¿quién recordás?
Había muchos hornos de ladrillo en Alberti, había como 40. Hoy no queda nada, eran fábricas chicas, familiares.
– Estaban los Cividino que tenían 14 personas, estaba el Ñato Bonino que tenía seis, ocho. Después allá estaba el Bato Macrino de aquel lado. los Ferino que tuvieron acá en la ruta primero enfrente de la Axxion. A. Después se vinieron acá atrás creo que Los Horneros por ahí. Después se fueron allá al barrio San Lorenzo y ahí toda la vida con horno ellos.
Estaban los Boninos también, de Atilio de este lado y Poroto. Estaban los Pérez, estaba Cabalieri y nino Blaiota, estaba Amena. El horno Amena quedaba por lo Fornari antiguamente. Después también ahí tuvo Giliyo, Orlando Gil. Después tuvo Lolo Pérez. También en esa zona estuvo Vido Marotti, todo por esta arrinconada. Sí, sí, nada había. tuvo Brunetti, Rodríguez. Bueno, estaba mi viejo Nene Moreno también que tuvo un tiempo horno, Rubén Moreno. Montones, y no recuerdo ahora a todos, pero lleva tiempo hacer memoria.
Y después estaba acá en la ruta saliendo donde está Terraverde, por ahí también tuvo horno Atilio Bonino. Estuvo un tal Sandín, le decían de apellido. Estaba más allá enfrente de los silos de Carlucio. Y después tuvo Poto Mena allá en la ruta también atrás de los silos por ahí.
Y Orlando Gill tuvo más y después vinieron los muchachos Garelli también, porque atrás del parque industrial había, me parece.
Y bueno, atras del parque industrial atrás estuvo Caco Garelli, lo último.
Pero el padre de Caco, que no me acuerdo el nombre de él ahora, estuvo allá en la parte de por Defensores, por allá, Después vino Polilla, que es mucho más jóven, Clima, que le decían también, de horno, Clima de acá atrás. Vamos a suponer de los chicos San José, trabajaron todos los hornos.
Y acá atrás Delgado, el padre del muchacho que es plomero ahora de Héctor, cerca de La Buena Medida, antes llega al matadero.
Ahí mi viejo, le iba a cargar las hornallas porque él no tenía cargador de hornalla y cada vez que se juntaban 20.000, 30.000 adobes mi viejo le iba a cargar las hornallas. Y yo con 9, 10 años iba a mirar lo que hacía gente. Siempre andaba atrás de la gente grande, y aprendía todo.
Oficio que le daba de comer a mucha gente. imaginate, eran toda fábrica y gente que tiene que ver con todas las casas construidas en Alberti. Y “Sí, mirá que Alberti hay casas, hay muchas”. Con ladrillo común, yo creo que se hicieron el 70% de las casas. Ahora todo ladrillo hueco.
Vos fijate, volviendo a Carlito Asandri cuando hizo el corralón de Decía, que ahora está ahí en una parte sigue siendo la otra parte de Hugo Decía. También eso lo hizo Carlito Asandri, Estebine Acosta y Ernesto eran peones. Se hacía todo el material a pala y azada. Y Carlos Asandri asentó toda esa manzana con ladrillo común y después hizo un frente que todavía está, están todas las columnas esas pico de águila, todas esas cosas, las rejas. y vos decís: “¿Cómo esta gente?” Nada, tenía ganas de trabajar. Y sabían del oficio. Pero el mismo oficio te va enseñando. En todo, tu trabajo es lo mismo, en el diario, en la radio, en todo. Un oficio también es un trabajo como todo. Y el tema de la construcción no termina nunca de aprender. Siempre salen cosas nuevas, siempre materiales nuevos.
Antes se asentaba el mosaico granito, que después se pulía. Se asentaba el calcáreo liso, que era un mosaico liso. Lo hacía Paini estuvo primero y después estaba, Díaz. -Sí, me habrá cortado mosaico Toto, porque poníamos los mosaicos y se asentaba con el mismo material que se hacía un revoque arriba, un contrapiso. Se asentaba con 2 cm de material. No era como ahora que vos ponés, tirás la llana y el cerámico lo ponés, había que laburar.
Y para no pagar el corte, mirá lo que hacíamos. El mosaico lo hacíamos en la arena, la alisábamos bien y la aplastábamos con una madera y con el dedo hacíamos un surquito. Ahí poníamos el mosaico y con un taco de madera y la maza le pegabas el golpe y ahí se cortaba, no quedaba perfecto. ¿Y por qué lo ahorramos el corte? Porque ese corte iba abajo donde después tapaba el zócalo. Ese corte iba contra la pared. Ahora cuando vos precisabas un corte perfecto tenías que ir a la fábrica de Toto Díaz a cortarlo y Toto tenía esa máquina con el disco que trabajaba con agua. Sí, me habrá cortado mosaico. Y era un tipo que no te decía nunca que no. Y si él te veía que vos eras medio flaco en guita, nada, te decía: “Andá, pibe”. Y esos recuerdos los tengo todos.
Íbamos todos ahí y teníamos una buena relación con el fabricante del mosaico, con el carpintero que hacía la puerta, que hacía la ventana, todo. Vos dejabas la abertura y venía el carpintero y medía y aparte charlaba con vos. No tenías que hacer reclamo después por WhatsApp. En ese tiempo era todo charla, todo charla personal. Había un contacto. Y hoy lo que se perdió es el contacto, la charla con la gente, el diálogo.
Yo todo el día en bicicleta. Yo no soy esa gente que dice: “¿Qué aparenta? Ya está, soy como soy”. Y siempre fui así.
Ejemplo Carlos Asandri, el tipo venía en bicicleta, te veía y se paraba en la obra a charlar un rato. Atilio Sarco, toda la vida llevaba el material, la herramienta en el Jeep que tenía. Después era bicicleta y un tipo que sabía.
Y bueno, Atilio Sarco falleció hace un par de años. Pero hace tres años me esperó tres años la hija para que yo le fuera a hacer el techo de la galería, a cambiarle las chapas porque Atilio había dicho que se la tenía que hacer yo. Y cuando vi todo eso que encargamos las chapas con Atilio estaba vivo. Después se fue pasando el tiempo y yo digo: “Lo habrán hecho”. No, me llamó de vuelta y se lo fuimos a hacer con el hijo mío. imaginate la chica. Dice; papá quería que lo hiciera vos y te esperó a vos. Y le quedó, creo que ya llovieron 600 o 700 y de que lo hicimos no se llovió.
Sí. el legado ya lo tenés más o menos marcado con tu hijo Ezequiel.
Y sí, yo estoy recontento porque vos imagináte que un hijo siga tu profesión es un logro. También hubiera sido un logro si él hubiese estudiado. No quiso estudiar más, lo mandé a la escuela. Un día vino y me dijo: “No quiero estudiar más”. Y bueno, le pregunté tres veces si estaba seguro lo que decía. Me dice: “Sí, quiero trabajar con vos”. Me acuerdo que tenía 13 años porque fue un año solo y ni un cuaderno ni una carpeta tiene de la escuela, tiró todo.
Él es libre, labura bien, sabe hacer un presupuesto, sabe esto. Si me necesita estoy, si lo necesito está. Lo solté solo hace como cuatro años ya y lo que necesita me pregunta, si no me pregunta, no. Por ahí mete un bocadillo así como quien dice, para no pasar sobre él también, porque si no se encuentra como que está siempre abajo de uno. No, no tiene que. Y va aprendiendo.
¿Y qué te queda por hacer? En la vida.
– Y seguir trabajando y otra siempre estar con la gente que quiero, con los amigos. Respetarlo primeramente, el respeto, y después disfrutar un poco de la pesca, de lo que me gusta. Y seguir laburando, ya te digo. Y después ya está. Yo creo que lo que hice en la vida creo que lo hice bien.
No es fácil la vida cuando vos arrancás sin nada. Mira, ahora que me acuerdo cuando tenía 19, 20 años y medio, el galpón que vos tenés acá al lado que estaba Roberto Caffaratti, de Cusín. Primero era de Levadura Núñez. Levadura le decían de sobrenombre. Lo hicimos yo y mi viejo a pala, todo a pala. Después, cuando tuve que hacer el hormigón, pisoné los 200 mts. solo. Armé todas las parrillas con hierro del 6, del 8, porque no había las parrillas como vienen ahora, había que armarlas todas. Hice todas las divisiones de dilatación y no tenía máquina. El trompito no lo tenía. ¿Sabés quién me lo prestó? Jorge Escaparra, dice: “Llévate la máquina. de eso no me olvido más”.
Me prestó la máquina. la tuve como un mes, lo hicimos con Horacio Hernández, mano a mano, 200 m². De ahí, cuando terminé, compré una máquina. Me fui a hacer la carpintería de Miguel Monsegúr acá, una cuadra y pico acá donde estaba el peruano con el taller. Sí, estaba él ahí al lado y en la esquina Óscar Beluci con el taller, un maestro también era un maestro, trabajaba muy bien. Y después de ahí hicimos también con Horacio Hernández acá en La Buena Medida, que estaba Marenzi, que tenía los Silvia atrás, los Adobato de la salida, que todavía está. E hicimos un contrapiso de 15 cm de granza. El hombre lo pidió. Lo hicimos con Horacio Hernández mano a mano con una máquina, 200 m². entraban los tractores y las tolvas con 6.000 kg y todavía está. Ni se movió.
Y hoy hacen una cuadra asfalto y se está rajando todo. Quiere decir que algo está fallando. Hay algo que no está bien, falla. La cuenta no está dando. Lo que pasa es que hay gente que no está capacitada para hacer las cosas bien. Si no son gente idónea. Bueno, si vamos al tema del municipio, eso les cabe a ellos porque si hacen una cuadra y falta mal. A mí no. No, pero yo lo veo y no se dan maña de hacer las cosas. O sea, yo ahora estoy haciendo un contrapiso de granza, mínimo son 10 cm. Con 5 cm no sirve, se raja todo.
Y a pisonar la tierra y tiene que darle mojar y pisonar, mojar y pisonar. Y si no, no queda igual. Ya que tocás el tema, hay muchos barrios que el piso está sobre montículo de basura y después de tierra. Han enterrado troncos abajo y eso se pudre. con el tronco, ponerle que dure sin agarrar aire. No tengo mucha experiencia en eso, pero yo creo que un tronco, una raíz bien tapada y no agarra aire, tarda más en podrirse, pero se pudre. Y después han hecho plataformas arriba sobre eso que no va y se rajan.
Esos pisos se hacen donde han levantado un metro y medio, un metro de relleno y después han loteado y han hecho plataformas arriba. Para mí se hace sin relleno. Primero se busca el buen piso abajo, se hace pilote, costilla, hormigón, todo adherido a los pilotes y después se sale a flor de tierra. A flor de tierra quiero decir a nivel de donde va a pasar el asfalto. Después de ahí recién se rellena y ahí dejás en los agujeros donde van las cañerías de cloaca, de esto, lo otro. Después recién de ahí se rellena y ahí levantás una casa de cinco pisos y querés un departamento que no se te va a hundir.
Pero acá imaginate que hacen una plataforma de 12 cm arriba de troncos y hojas y relleno de cualquier cosa. Arriba de basura, lo que sea.
Y porque lo han hecho y capaz que lo siguen haciendo porque son inoperantes. Porque la verdad no es que lo quiero ofender, así no se hacen las cosas porque vos le vas a vender una casa a un ciudadano y no le podés vender cualquier cosa.
Como la gente no está empapada en el tema. Antes vos te tomaban para hacer una casa y el dueño sabía, tenía conocimiento, entonces no le podía hacer cualquier cosa. Por eso laburaban muy bien. Y todo ese tema ahora van a tener graves problemas, ya lo están teniendo. Imagínate que hoy se levanta con ladrillo del 12 hueco, una casa arriba de una plataforma de esas. ¿Cuánto pesa eso? Nada. Se hace un techo de chapa, no pesa nada. Igual se parten y se hunden.
Yo acá en la obra que estoy haciendo acá puse 40 columnas. Una obra de 200 m² y todo lo que es grande, todo. Pero sabé el trabajo que tiene. , buen cimiento como en la vida. Y claro, en todo. En la vida también. Vos cuando pisás firme en la vida y sabés dónde estás parado, las cosas te van a salir bien. Aunque somos seres humanos. Sí, yo me puedo equivocar, me he equivocado también, pero traté de corregir y me hice responsable de lo que me equivoqué. Y de los errores se aprende.
Hoy da lo mismo todo. No es fácil.
Luis, gracias por este tiempo que tenemos. Tendríamos para charlar cuatro o cinco horas, pero vos te vas a trabajar. Y más que nada por tu amistad.
-Eso sí, ni hablar porque yo cuando brindo la amistad me abro al amigo, porque el amigo no es solo una palabrita florida. No, el amigo es uno mismo dentro del cuero del otro. Hay cosas que el amigo te confía y se cerró la puerta, listo, no salió más. Ese es el amigo, entre un cuero y el otro. Porque muchos dicen: “Sí, soy amigo de…”. No, no tenía una amistad de chau y chau. Era conocido, pero el amigo, la amistad empieza y después se hacen grandes amigos.
Porque yo como ser con vos tenía un conocimiento de personas con tu papá, con todo. Y , después me dice: “Amigo tuyo” por el tema de la radio, del tema de ambiente, el tema de defender la salud, la vida, el tema de los venenos. Y ahí empecé a mirar y empecé a estudiar todo, analizar una cosa, la otra. Hicimos grandes amigos y bueno y seguiremos luchando en todo lo que sea bueno para la vida, porque acá no es. Y nosotros luchamos por lo que es bueno, para la salud y la vida. Estamos tocando el tema de laburo, pero es un combo, entra todo. ¿Por qué digo esto? ¿Por qué nos hicimos grandes amigos? Por este tema y Aprendí un montón y te agradezco porque aprendí a que no me mientan también. Porque había muchas mentiras que vos capaz que la dejaba pasar, no daba bola y hoy no, hoy no. Hoy estoy mirando y ya lo estoy mirando en el escalón décimo. Y a veces te llevás desilusión en la vida porque vos decís: “Puta madre, tenés tanta gente en contra”.
Ayer estaba hablando con una persona sobre todo esto que estamos hablando últimamente y le digo: “Mirá, nosotros luchando por la salud y la vida teníamos el 25% en Alberti a favor y teníamos el 75% que no nos daba pelota”. Hablando en criollo. Pero hoy nos dan la razón. Sí, pero marche preso, hermano.
Pasaron 20 años y no es fácil aguantar la mecha. Porque lo que aguantaste vos y lo que aguantamos nosotros, yo no aguanté ni el 20% lo que vos aguantaste en el lomo. te secuestraron tres radios, te llevaron todo injustamente, porque la verdad siempre triunfa, pasa es que molesta.
Hay que tener paciencia y esperar, se va aprendiendo y no deberle ningún favor a los políticos. acá a los políticos nunca le pedí un clavo. Mirá que hice sacrificio para hacer mi casa, Ellos tienen obligacion de darle servicios a un pueblo y nosotros pagarle las tasas municipales nada más. Cada uno hace lo que quiere. Pero yo prefiero tener dignidad. Yo no pido, no. Me lo gano y vos también. uno se lo gana porque ellos lo que quieren es tener, un pueblo agarrado por unos mangos en el tema de elecciones, con una chapa. ¿Para qué sirve, hermano, eso? Y después tener que ir a votarle o sino aplaudirlos.
Mira, entramos en un tema delicado. Estamos muy convencidos que un circo, un circo bien armado. Por eso la persona , libre, independiente como el viento. porque a veces los pájaros son libres, pero hay muchos que los encierran injustamente. Y nosotros tuvimos la suerte de no tener el escrito en la remera para hacerle propaganda al patrón. Nada. A mí no.
Rerespeto a todo quien me viene a buscar para trabajar, y le agradezco, pero también me respetan a mí y tengo la suerte de tratar con gente que sabe de trabajo y me quieren. “Porque viste, yo le hago el trabajo si, les cobro, como ellos cobran su trabajo, pero a mí me aprecian un montón y yo charlo con el dueño de casa, con el dueño de lo que sea, de un tapial o de un terreno, que sea.
Estoy charlando así como estoy charlando con vos. Yo me abro, me brindo, tengo carisma en eso. Tener carisma y ser falso, Nunca, yo tengo una carisma en serio, que me abro a la gente, al cliente, un señor. Y sí, es así, ¿viste?
Gracias, Luis.

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