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LA CULPA NO ES DE LAS CIANOBACTERIAS, sino del proceso que las alimentó durante décadas

LA CULPA NO ES DE LAS CIANOBACTERIAS, sino del proceso que las alimentó durante décadas
La bandera naranja llega tarde:
El color verde brillante que cubre amplios tramos del Río Salado y sus lagunas interiores ya no puede ser tratado por las autoridades como una anomalía climática estacional.
Es el síntoma visible de un colapso ecológico largamente anunciado. Desde Perteneser venimos sosteniendo una línea de alerta implacable: en nuestra portada impresa del 1 de marzo de 2025, bajo el título “LAS AGUAS DEL RIO ESTAN VERDES”, y a través de sucesivos informes audiovisuales, documentamos el avanzado estado de deterioro hídrico.
1 DE MARZO DE 2025
Título: “LAS AGUAS DEL RIO ESTAN VERDES”
“Venimos alertando desde PerteneSER la presencia de cianobacterias en videos y notas (…) la contaminación por la actividad humana, intensificación agrícola, vuelcos de efluentes cloacales o químicos, es el factor antropogénico de la aparición de cianobacterias en las aguas del río Salado, como indicadores de contaminación”.
🟢 El resultado: El río colapsado por la eutrofización, cubierto por un manto tóxico de cianobacterias que se alimentó de los vuelcos denunciados casi dos décadas atrás.
Hoy, la colocación de la “bandera naranja” sanitaria en las costas bonaerenses expone la hipocresía de una política ambiental reactiva. El indicador epidemiológico llega cuando el daño ya está consolidado. Las cianobacterias no son el problema originario; son el resultado final de un proceso de contaminación e impunidad que las alimentó durante años.

1. El archivo histórico: 19 años de desidia política e ignorancia ambiental
La impunidad local tiene fecha de inicio documentada. El 3 de enero de 2007, la tapa del periódico PerteneSER sacudía a la opinión pública con una investigación titulada “EL CAMINO DE LA M”. La fotografía de aquella portada retrataba una realidad que el poder político local siempre intentó ocultar bajo la alfombra:
“Es uno de los lugares más asquerosos y repugnantes de nuestra ciudad y por esa razón del que menos se habla. Aquí es cuando la red cloacal subterránea de toda la ciudad, que pasa por cualquiera de sus viviendas o negocios y hasta empresas recolectando todos los desperdicios humanos e industriales para ser supuestamente tratados en una planta depuradora —que desde hace mucho tiempo está inactiva— no funciona… Por eso, este lugar de la fotografía es simbólicamente el comienzo de la cloaca a cielo abierto que arroja las aguas servidas o también denominadas aguas negras al río Salado. Desde ese vértice de la ciudad hasta el río es por donde van todos los excrementos humanos, los líquidos y también algunos químicos que podrían estar arrojando desde algunas industrias. ¿Esto no es contaminar el medio ambiente?… además de ser una falta de respeto al contribuyente que paga sus impuestos para que funcione la red cloacal en su totalidad”.

A casi dos décadas de aquella publicación, nada fue tenido en cuenta. Han pasado 19 años de desidia política estructural. Durante todo este tiempo, la administración municipal ha mantenido el mismo color político y la misma ignorancia ambiental, perpetuando el esquema de volcar crudos fecales e industriales al curso de agua que hoy agoniza a la vista de todos.

2. El historial de denuncias cajoneadas en la Justicia Provincial
La crisis actual es la crónica de un desastre anunciado que este medio y  llevado a los tribunales provinciales sin obtener respuestas serias, evidenciando una alarmante falta de pericia o voluntad técnica en materia ambiental por parte de los magistrados:
  • La asfixia de la Laguna Municipal: Años atrás, se radicaron denuncias por el derrame de fertilizantes nitrogenados en las cercanías del parque municipal. La inacción judicial permitió que ese exceso de nutrientes generara una proliferación descontrolada de repollos de agua (Pistia stratiotes). Esta densa capa vegetal bloqueó la luz solar e interrumpió el intercambio gaseoso, provocando la falta de oxigenación y una masiva mortandad de peces en el corazón del paseo público.

 

    • Fumigaciones marginales y muerte de pejerreyes: Otra denuncia penal formal fue presentada ante la Policía Ecológica de la Provincia de Buenos Aires tras constatar una fulminante mortandad de pejerreyes en el canal del dragado del Río Salado. El hecho ocurrió inmediatamente después de que maquinaria terrestre (“mosquitos”) realizara fumigaciones con agroquímicos a escasos metros de la orilla. Faltos de rigurosidad, los expedientes naufragaron en los despachos sin peritajes químicos ni culpables.


3. “Buenas Prácticas Agrícolas”: Una salida elegante para el agronegocio
Mientras las aguas del Salado reciben en silencio millones de litros de venenos y escurrimientos de fertilizantes sin ningún tipo de monitoreo real, las políticas públicas provinciales profundizan la controversia.
Bajo el sello de las “Buenas Prácticas Agrícolas” (BPA), el gobierno provincial ha abrazado los manuales y métodos diseñados por las propias cámaras de empresas de agrotóxicos. Lo que se promociona oficialmente como producción sustentable funciona en el territorio como una pantalla burocrática; un permiso elegante para continuar contaminando que valida el modelo extractivo y transforma la fiscalización en una declaración de buenas intenciones sin efectos prácticos sobre las cuencas.

4. El Saneamiento Prometido: El Caso Alberti y las Licitaciones de ABSA
El sector privado no actúa en solitario; el Estado municipal es un agente contaminante activo a través del volcado crónico de líquidos cloacales domiciliarios sin tratamiento biológico previo, el mismo “Camino de la M” denunciado en 2007.
Para contener el descontento social, las respuestas oficiales se han limitado a anuncios de infraestructura que acumulan años de retrasos:
    • El plan de ABSA: En junio de 2026, el Municipio de Alberti y la Dirección Provincial de Agua y Cloacas (DIPAC) reactivaron el proceso licitatorio para la postergada megaobra de ampliación de la Planta Depuradora de Líquidos Cloacales de la ciudad cabecera, prometiendo una solución con proyección a 30 años y la instalación de nuevos decantadores de barros y playas de secado.
    • Antecedentes de promesas incumplidas: Esta estrategia de anuncios millonarios no es nueva; ya en marzo de 2022 se había licitado con bombos y platillos la planta de tratamiento de efluentes para la localidad rural de Plá (por más de $129 millones de la época), pero las deficiencias estructurales y los vuelcos al ecosistema regional continuaron inalterados.

El contraste es crítico: mientras el Estado promete obras faraónicas y convenios a largo plazo con la prestataria Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA), en el presente no existen medidas de contingencia inmediatas ni plantas modulares de mitigación. La burocracia licitatoria corre muy por detrás de la velocidad con la que se destruye el recurso hídrico.

Conclusión: Cortar el alimento del monstruo
El diagnóstico científico y político está cerrado. Las cianobacterias proliferan de forma masiva (proceso de eutrofización) porque encuentran en el agua un festín artificial de fósforo, nitrógeno, materia orgánica cloacal y agroquímicos aportados por el factor antropogénico.
De nada sirve alertar a la población con banderas de peligro si el Estado —a nivel provincial y municipal— sigue permitiendo el envenenamiento diario de los cursos de agua desde hace 19 años. Para sanear el Río Salado, las autoridades deben dejar de mirar el color de la superficie y comenzar a sancionar y clausurar los vuelcos en el origen.
La culpa no es de la naturaleza que reacciona; es de la desidia política que la alimenta.

 

 

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