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un surco por familia

Cuando el relato oficial choca con la dura realidad de Alberti

Cuando el relato oficial choca con la dura realidad de Alberti
El espejismo verde:
Registros de archivo exponen profundas contradicciones en la gestión ambiental del municipio. La promoción del programa ECOPLAN en medios digitales contrasta con denuncias por quemas de basura, la ineficacia del sistema de energía solar, contaminación hídrica y fallos judiciales incumplidos.

En una entrevista publicada en enero de 2023 por el medio Utopía Urbana, el encargado de gestionar el ECOPLAN en Alberti, Diego Rivarola, afirmaba textualmente sobre la gestión de residuos: “Hoy el basural a cielo abierto no existe, estamos prontos a inaugurar un parque industrial donde tenemos plantación de alfalfa y pastura para caballo, con un biodigestor y paneles solares”.
Sin embargo, la realidad del predio demuestra lo contrario. Detrás de la fachada de paneles solares y de una planta de reciclado financiada con millones de pesos de fondos provinciales y nacionales en las últimas décadas, las máquinas municipales continúan operando para enterrar y quemar residuos sólidos urbanos (RSU), camuflando el humo bajo ramas de poda.
La falacia de la autosuficiencia energética
El relato de la sustentabilidad absoluta también se extiende a la infraestructura urbana. En el mismo archivo de declaraciones oficiales se promociona otra supuesta proeza ecológica: “Alberti es uno de los primeros municipios con iluminación nocturna donde las luces LED bajan la intensidad en la noche para poder reducir el consumo energético. El municipio es 100% sostenible con paneles solares” [utopiaurbana.city].
Esta afirmación de un municipio “100% sostenible” se desmoronó por completo hace pocos meses [utopiaurbana.city]. Ante un corte de energía eléctrica en la red de la empresa EDEN S.A., el Concejo Deliberante se vio obligado a suspender su sesión por falta de luz. El episodio dejó al descubierto que el millonario negocio de los paneles solares instalados en los techos de los edificios oficiales aún no resuelve las necesidades básicas ni funciona de manera autónoma, tirando por la borda el discurso de la autosuficiencia energética.
El contraste de un municipio “ecológico”
La retórica verde choca de frente con deudas estructurales y ambientales graves que afectan a la comunidad:
  • Agua no potable: El municipio lleva 30 años sin garantizar agua potable segura en la red domiciliaria. El exintendente fue condenado por el juez Giacoia, del Departamento Judicial de Mercedes, al pago de astreintes por incumplir de forma sistemática el fallo judicial que exigía regularizar el servicio.
  • Contaminación hídrica: Las aguas servidas de la red cloacal local son arrojadas directamente a las aguas del Río Salado sin recibir el tratamiento correspondiente.
  • Fumigaciones sin control: De forma sistemática, el municipio otorga permisos para realizar aplicaciones de agroquímicos a menor distancia de la que estipula la propia ordenanza local.
  • Doble vara con el arbolado: Para fotografiar “lavada de cara” de la obra de restauración del arquitecto Francisco Salamone, el municipio arrancó tres árboles de su frente. En contraste, persigue y pretende multar a los vecinos de la comuna que reemplazan ejemplares viejos de sus veredas sin autorización previa.
Fondos públicos y eufemismos
Mientras la Secretaría de Ambiente brilla por su ausencia ante los reclamos que los vecinos nucleados en “Un Surco por Familia” redactan y entregan formalmente en la mesa de entrada, las redes sociales y las páginas web oficiales continúan pintando una aldea maravillosa.
Toda esta ingeniería discursiva, basada en el uso de eufemismos y en la apropiación estatal de cada iniciativa que genere ingresos (donde si da dinero, le colocan el cartel municipal), parece tener un único objetivo: maquillar la asquerosa realidad del desprecio por el ambiente para seguir sirviéndose de subsidios y obras públicas millonarias. Los archivos en la web hablan por sí solos y la realidad de Alberti, también . 
Funcionarios importados y la verdad del pueblo
Será momento de que los funcionarios importados —que son muchos, ya que la mayoría de los cargos políticos se reparten entre amigos traídos de otras ciudades— dejen la comodidad de sus escritorios. Deberían caminar y conocer primero la realidad profunda de un pueblo antes de armar discursos vacíos en defensa de un modelo que solo sirve para pagarles sus sueldos.
Como bien dice la canción del recordado Argentino Luna:
¿Me preguntan cómo ando?
Y respondo mas o menos
Con angustias en el alma, 
Por lo que le han hecho al pueblo,
Un puñado de malparidos
no puede ganarle a un pueblo.
La verdad de los vecinos de Alberti sigue firme frente al relato.
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