PerteneSer — Periódico Alberti
un surco por familia

Carlos Cabrera historia de trabajo

Carlos Cabrera historia de trabajo

 

¿Dónde arranca el amor por estos fierros? Mi historia nace cuando empiezo a trabajar en la fábrica de García Pérez, una fábrica de grasera que éramos todos chicos, trabajamos hasta los 18 años. Y bueno, ahí no estaba muy entusiasmado yo con con la tornería, quería ser más bien carpintero, no había oportunidad para aprender, no había vacante para chico en las carpinterías de acá. Entonces, bueno una tía la que la que me crió a mí, conocida del dueño de la fábrica, de uno de los dueños, me anota, porque había que anotarse, había que esperar la vacante, me anota, bueno, y voy entro a trabajar ahí y ahí me empecé a conocer lo que era el torno, porque yo no sabía lo que era un torno, Bueno, ahí arranqué empecé barriendo, después se dieron cuenta los patrones que a mí me interesaba. Me fueron dando trabajos más específicos.

Y bueno, llego a aprender a trabajar. El que más me ayudó de los cuatro socios fue el que fue el maestro para mí, eh, Pedro Locatelli, el padre de Juan Carlos que tiene la compañía seguro. Es ese fue un maestro en todo. Él no era egoísta para enseñar.

Yo empecé en 1.964, Bueno, pero la relación con este hombre, yo me vine a trabajar acá, ¿no? Primero fui a trabajar con los tonellos y después me vine a trabajar acá. Pero en relación con con Locatelii siempre estuvo porque él iba a trabajar después de hora y estaba solo y entonces me decía a mí si le podía ir ayudar alguna él fabricaba unas prensas, muchos trabajos hacía y él ahí eh yo iba y le ayudaba como después cuando yo precisaba algo que a veces pobre yo digo después me ponía a pensar capaz que lo iba a buscar y un domingo a la mañana y él me atendía. Nunca fue egoísta, siempre me prestó herramienta, material. Fue para mí fue un señor. Yo conocí muchos torneros acá, torneros buenos. Eh, por ejemplo, tenemos Medici, Óscar Lescano, Norberto Carbonazzi, un señor también, el que más trato tuve yo y que más me enseñó fue pues fue Pedro Locateri, un maestro. Lástima que esa gente no se no se pudo usar en la en la escuela técnica. Claro, como maestro, porque yo digo que en la escuela técnica vos aprendés. Yo no fui, no no tuve, no pude, no no no tuve oportunidad, no podía. Pero yo veo por algunos chicos que han estudiado en la técnica que voy a aprender lo básico, pero hay cosas que se aprenden con esta gente, como te digo, Locateli, aprendé cosas que no están en los libros. La con la práctica es con la práctica. con la práctica, porque el torno es tener que tener mucho, tenés que, qué sé yo, tener ideas de a ver que cómo iniciar un trabajo. Y ya te digo, el que me ayudó a mí ya fue este hombre, el el tornero que para mí fue uno, ¿no? Sin sacar mérito a ningún otro, no, pero para mí fue uno de los si no fue el mejor. Después llegó un momento que yo recurría a ello cuando tenía algún problema, alguna cosa y llegó un momento que que no tenía más para recurrir, se me habían ido todos los torneros grandes. Bueno, me traen un trabajo de un de un de un camión acá, un semi, un perno que es donde arrastra, que va la vida del chóer y y que estaba gastado, había que hacerlo nuevo. Y yo digo, yo lo podía hacer, pero el tema era saber el material, la dureza, la dureza, ¿qué material se usa? Digo, ¿a quién le pregunto? Empecé a pensar y no estaba ninguno de mi de mis maestros. Bueno, me acordé que yo tenía muy buena relación con con Tito Peruso de Chivilcoy, hombre grande ya también cuando los famos ya fallecido también el pobre, eh, y bueno, él me dijo, “Usá este material, esta dureza, esto con hacerlo con este material que no vas a tener problema.” Y efectivamente el tipo no me negó ningún secreto, nada. me dijo cómo qué material tenía que usar y bueno, por suerte anduvo todo bien y debe estar andando todavía. Carlos, estamos en un momento donde todo es tecnología, todo eh se maneja por lo digital, las computadoras. ¿Cómo sería la vida de los pueblos sin tornería, por ejemplo? Bueno, hoy eh han salido unos tornos computarizados que eso tenés que tener estudio, tenés que saber computación, tenés que bueno, pero este torno este no va a desaparecer nunca porque este es el de reparación y la reparación con el torno computorizado no se puede hacer. Entonces, este torno, este más moderno, hay de este tipo, esto se llama torno paralelo, eh, la reparación va a estar siempre que el torno computarizado no lo va a poder hacer porque acá tenés que tener, eh, qué sé yo, idea, herramienta, fabricar alguna herramienta para acoplar al torno y y el torno sin la habilidad de de un buen soldador tampoco sería posible. Sí, qué sé yo. Influye mucho también saber soldar, saber qué s yo, por ejemplo, rellenar algo, soldar algo, no errarle. Claro, porque podés errarle en la dureza y no lo torneas nunca más. Hay muchas cosas. La la soldadura en el tornero. Eh, yo no soy tornero. Yo no, alguno me dice vosotros, no, no, no, yo no soy tornero. Yo hago trabajos en el torno. Tornero no soy, no tengo, no fui a la escuela. Sí, fui prácticamente a un lugar que era una escuela. Eh, y bueno, ¿y cuántos años llevas en manejando los tornos? y manejando turno y debe ser más o menos 60 y tengo 77 y casi y 60 y pic. No lo dedico todo el tiempo a la tornería. Me gustaría sí dedicarme al torno continuamente, pero tengo que salir a hacer otros trabajos de de otras reparaciones acá mismo, pero salir a, ¿qué s yo? Afuera a atender un camión. Eh, y bueno, qué sé yo, la satisfacción mía es cuando un trabajo me sale bien. He hecho algunas macanas también como todos. Ninguno somos perfectos, pero qué sé yo, me da veo que no hay chico entusiasmado por aprender tornería. Bueno, pero en ese sentido está dejando un legado Mauricio prácticamente Mauricio no es muy muy no le gusta mucho el torno. Él le gusta más bien él se especializó en freno en en en la neumática, los frenos, frenos de aire, eso es lo que más le gusta. Sí, algún trabajito a veces se hace en el torno, pero mientras estoy yo, como él sabe que estoy yo ahora, el día que yo no esté, no sé, va a tener que de alguna manera buscar un tornero, no lo va a encontrar acá, no lo va a encontrar un tornero que quiera venir acá, ¿no? Eh, a mí en un momento me habían ofrecido unos amigos que tienen una tornería cuando no sé, en esos momentos andaba muy bien, mucho trabajo, le habían ofrecido ir a trabajar a Chivilcovi, eh, a la tornería de ellos. Yo no, no, yo no puedo. Aparte no no por ahí me traen un plano y yo no lo sé interpretar un plano y no no y no de acá no. Pero le dedicas muchas horas al trabajo. Sí. Yo le dediqué muchas horas. Eh, acá el que me traía mucho trabajo era Aníbal Ferreira cuando estaba trabajando con creo que no está más ahora, me parece, o Cé Mareli. Llegaba a las, qué sé yo, a las 8 de la de la tarde. Eh, a veces en invierno era oscuro, bueno, en verano ya también era tarde y me decía preciso esto para mañana. Bueno, yo me tenía que quedar, iba a mi casa, comí algo y me quedaba hasta las 2, las 3 de la mañana. Eso nadie lo vio. Me quedaba trabajando en el entorno. Lo hacía con gusto porque me me gustaba y hoy no lo no lo haría. Ya ya el cuerpo ya no te pide más descanso. Pero es tu pasión o o es un medio de vida. Mira, es medio de vida y pasión también. Pasión. Sí, sí, sí. A mí me, qué sé yo, me mostras una exposición de de máquinas modernas. A lo mejor voy por por Pero a mí me me invitas me dicen, “Hay una exposición de de máquinas como estas así y estas las voy a ver.” Sí. En en tu otro taller tenés un torno que es gigante. Sí. Eso se lo compré a Marti Arena que bueno no tengo tiempo de armarlo, pero un torno es gigante. ¿Y ese para qué trabajo sería? Y ese trabajo, ese torno después yo averigüé con estos amigos de Chivilcoy, eh, que también lo habían usado. Ellos, había sido dueño, uno de ellos había sido dueño de este torno. Ese torno dice que era de ferrocarril. Ah, mira, lo lo compraron en, no sé, un remate de ferrocarril. Y es muy bruto, es algo ya ahí a mano no podía hacer nada, ten que tener parejo y bueno, ahí quedó y no pierdo la esperanza de armarlo algún día por lo menos que en dos o tres oportunidades me hizo falta, pero está desarmado para piezas grandes de maquinaria grande. Sí, tiene poder agarrar una rueda, vamos a poner una rueda de 1 met, 1 met y algo de diámetro. No, inmenso y de largo creo que tiene 4 m, me parece entre puntas. No es una bestialidad. Entre medio de toda esta historia de de tornería, también estuviste trabajando eh en la energía, ¿no? Un tiempo. Sí, estuve en la usina, me hizo entrar mi hermano y yo estuve no estuve a gusto nunca. Algunos se ríen cuando yo les doy cuento que yo renuncié el primer día. Me convencieron y me hicieron quedar. Bueno, yo trabajaba en los dos lados, trabajaba en la y trabajaba acá. Llegó un momento que no servían ya ni para acá ni para allá y no renuncié. En esa época renunciamos cuatro o cinco juntos. renunció de la barrera, Walter Garventa, Méce, el Gallego Núñez y yo cinco nos fuimos juntos de la empresa. Nombraste personas que están relacionadas con bomberos voluntarios también, ¿no? De la barrera. Sí, sí. ¿Y vos también fuiste bombero? Yo fui el primer cadete de de los bomberos acá. Fui bombero y lo llevé a Braile, que era socio mío, creció a los 50 años. Yo lo llevé a él, que después él llegó a jefe y bueno, después de de siguiendo el Héctor Braile llegó al sobrino a Emir. Claro, que también llegó a jefe. Y bueno, y también renuncié también porque por los fierros, por los fierros, sí. No, no, pero por otra cosa. O sea, los fierros siempre fue más importante que que cualquier otra actividad. Sí, sí, sí, sí. Dejé el fútbol, dejé el ciclismo, todo por por los pies. El ciclismo de aquella época con la rueda fina y los cuadros pesados. Todo fierro era todo fierro, no lo que usaba yo, lo que usaban en la doble bragado los profesionales. Claro. Eh, otro gran amigo que tuve yo, que fue que vos lo que lo presenté, vos tuviste con él, hiciste una nota, fue Mario Ferino. Mario Ferino. Mario Ferino y Juan compraron dos bicicletas de última generación en la que usaban los profesionales. Era todo fierro. Creo que las palancas de donde van los pedalos parece que ese era aluminio, pero después era todo f. Recuerda, Mario Ferino, fue en el año 2009 que salieron la tapa del periódico. Sí, sí. Que quedó olvidado acá.  sobre una nota que habíamos publicado y la poca el poco reconocimiento que tiene Mario a pesar de haber sido uno de los pilares del Club San Lorenzo. Sí, sí. En el club San Lorenzo pusieron una placa a Ferino, hermano. Claro. De ahí mataron de un tiro mataron cuatro pájaros porque ahí estaba Juan y Mario, los dos hermanos, Titi y Pocho, que donaron los ladrillos. Claro o sea, que ahí con una placa homenajearon a cuatro ferinos fundamentales, fundamentales en la década del 70 para la fundación de ese club, es eso fue lo que Mario me contaba, cuando trajeron traían las orquestas famosas, el cuarteto imperial, catunga, no me acuerdo quiénes más mas. Él venía con la plata, traía la plata por si fracasaba el baile. Claro. Y después compraron sillas, mesas, todo. Instalaron todo ellos. hasta creo que parte del terreno compraron también esos bailes que eran impresionantes, gente caminando por las calles de tierra y los zanjones hasta llegar al club que quedaba lejísimo en aquel momento.

Ellos fueron los fundadores de la historia de los clubes, qué interesante, porque siempre hubo una empresa o algún empresario local que apoyaba, ¿no? Igual que Ceferíno Ferreira fue un FEBA. Eso fue mucho más, no digo importante porque la importancia es la misma, pero más fue más grande, el Prado español prácticamente los bailes se llenaban, se llenaba, era una es una manzana y se llenaba se llenaba. Sí, sí, se llenaba. Después los jugadores que que traían de lanus acá, yo lo que me acuerdo fue del que más me acuerdo fue de de Piazza que después lo vendió lo vendieron a la Velez.

¿Cuánta historias que quedaron olvidadas porque qué sé yo, el boliche Pi una cosa que que yo a mí me mandaban los otros ciclistas más viejos, yo era chico pibe, me mandaban a lo Pi a preguntarle a ver a decirle a Mario o a Juan que estaban se reunían cuando venían se reunían ahí en los P. ¿A qué hora salimos a pedalear el otro día? Y yo tuve la suerte, yo eh Óscar Tamburri, me parece que fue, Roberto Penaca y el Chipio Almiron, tuvimos la suerte de salir a pedalear. Fuimos pedaleando, pero suave, vinieron a reconocer porque era faltaba poco para la doble Bragado y vino el equipo que tenía Mario Fenino que lo bancaban ellos. Claro. Y pedaleamos con los con ciclistas de primera. Eso qué s es un orgullo haber salido que yo después los veía en el gráfico. Digo, Chipio que siempre siempre tuvo esa pasión era loco por loco. No tenía muchas cualidades de como ciclista, pero él tenía era muy vivo. una viveza. Lo era más vivo que los profesionales. Él era un tipo muy que sabía mucho, le gustaba y nos llevaba a todos nosotros. Salíamos para allá con él. Qué buena memoria. Sí, yo me puedo contar. Empezamos hablando del torno y terminamos hablando de la historia de los clubes y de gente que a veces prácticamente está olvidada porque hay jóvenes que ni se ni deben conocer la historia de Mario Ferino o de los Ferreira Vaso o de Chipio, por ejemplo. Bueno, este torno, este torno es la Ferreyra Basso. Ajá. Eh, cuando cierro la fábrica, bueno, me avisa Perico Ruso que se vende un torno y bueno, yo un sacrificio barbaro. Este torno acá pasó Carlescano, uno de los torneros Miguela, un hombre, un tornero de Bragado. ¿Qué te queda por hacer? ¿Qué me queda más allá de hacer la huerta? Me queda montones de cosas. Tengo pensado hacer una balanceadora de cardan y no la puedo armar. No sé si la voy a terminar porque no a mí me van a quedar muchas cosas por hacer porque ya, qué sé yo, ya el entusiasmo ya no, el entusiasmo está lo que no está el físico. Claro, porque la mente ordena, pero el cuerpo a veces no responde.

Yo te puedo hablar de Alberti, de personajes de Alberti que nunca que no se van a recuperar esos no los mismos, pero sino las formas de esos personajes que había antes. Claro. Y no no hay más hoy no hay más. Esos personajes, los boliches, te digo, boliche de de de almacenes donde se juntaba la gente acá, eh, estaba difunto, después pocho felino, Armentano cuando llegó Cafrunes. Es, bueno, es otra historia, dice, no sé si te la contestes, Chichi Seira era amigo de Cafrunes y bueno, Armentaro estaba en la entrada ahora salida, andaba la camioneta con Cafrune y le dice, “Te dejo acá porque tenía que ir a algún lado así.” Bueno, cuando Armentano lo va a entrar díce lo único que falta los crotes también en vienen acá. Bueno, entró, se sentó ahí, le va a haber pedido una ginebra seguramente y por Armenta no tocaba mucho la guitarra, por allá se la pidió. Esto yo no estaba, eh, me lo contó Mena, final me lo contó. Dice que le pidió la guitarra y la empezó a afinar. Dice que era un piano como sonaban. Y Armemtano dice, “Toca bien el crotite.” El crotito. Y era era Jorge Cafrunes. Cómo sonaba esa guitarra. Y entre toda esta historia eh también en las próximas edición del pertenecer vamos a hacer como un homenaje a los hornos de ladrillo que nombraba recién a Ferino y los hornos de ladrillo tienen que ver mucho también con los clubes porque muchos horneros han han donado para los ferinos. Los ferinos donaron acá Bolita Bolita Pérez y Antonio donaron para la candela ahí trabajaba todo el barrio, todo se formaba así, así que tenemos mucho para contar. pero cuando me encuentro con otro que hemos salido a pedalear o por trabajo, empezamos a recordar uno cosa, el otro otra y terminamos recordando cosas que del Alberti de ayer. Usted es un Alberti lindo era no deja de serlo lindo, pero no era más lindo antes. Era más comunitario, más de de respeto. De solidaridad. Sí. Y no había tanta intromisión de del estado o de la política en las actividades sociales, no había intervenciones. Cada cual se arreglaba con lo que tenía o con lo que podía y así se iba construyendo el pueblo.. Un saludo. qué sé yo, qué puedo decirle que principalmente los jóvenes que busquen un trabajo como este o carpintería, oficios que no se van a terminar más. Por ejemplo, tornería va a estar siempre, carpintería siempre, hidráulica también, la neumática también, no se puede reemplazar por otra cosa. O sea, son oficios que van a estar van a perdurar por mucho tiempo. Y bueno, Cabrera, y gracias por recibirnos.

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