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un surco por familia

EL MUNICIPIO DE ALBERTI ARRASO CON LA HUERTA COMUNITARIA DE UN SURCO POR FAMILIA EN NOMBRE DE LA OBRA PUBLICA

EL MUNICIPIO DE ALBERTI ARRASO CON LA HUERTA COMUNITARIA DE UN SURCO POR FAMILIA EN NOMBRE DE LA OBRA PUBLICA

Saben que significa Obras sustentables
Lo que un municipio “ecológico” debería saber
– En la obra pública actual, la destrucción de la naturaleza ya no se acepta como “daño colateral”. Existen protocolos básicos de Mitigación de Impacto Ambiental que la comuna decidió ignorar: Guiado de maquinaria: Delimitación física de los ejemplares a salvar para evitar que el peso de las maquinas compacten el suelo de las raíces.
Gestión de Horizontes de Suelo: Acopiar la tierra negra superficial por un lado y la arcilla profunda por otro, evitando sepultar el sustrato fértil.
Desvío de traza: Flexibilidad en el eje de excavación cuando se detectan especies de valor comunitario o forestal. Matar los árboles fue una decisión por comodidad, no una necesidad de la ingeniería. El atropello del “progreso” cementado con permisos de amigos a los que nunca mencionaron que habia cerca de la obra millonaria que pagan todos, y que unos pocos se benefician… si son verdes en alberti, pero verde dolares.
Una contradicción flagrante tiñe la gestión pública de Alberti. Mientras las gacetillas oficiales se llenan de consignas sobre la ecología, la sustentabilidad y el “show verde”, las máquinas retroexcavadoras del gobierno demuestran en el territorio una total falta de sensibilidad comunitaria y ambiental, el municipio es responsable ya que hacen propagando en sitio oficial:vhttps://alberti.gov.ar/prensa/desagues-pluviales-en-calle-bolivar-sud .
El último golpe lo sufrió la huerta comunitaria Manuel calelian de la asoc “Un Surco por Familia” ord. 1523/06, un espacio de soberanía alimentaria autogestionado por vecinos desde el año 2020 en terrenos linderos al ámbito ferroviario.
El predio fue literalmente devastado.
Bajo el argumento del avance de la obra de desagües pluviales en el sector sudoeste—proyecto financiado por el Ministerio de Infraestructura bonaerense—, la comuna ingresó con maquinaria pesada al área de amortiguación ferroviaria.
Si bien el entubamiento pluvial sobre la calle Bolívar Sud y Avenida La Plata busca canalizar los excedentes hídricos hacia la Cañada del Tío Antonio, existía espacio de sobra entre la calzada y el límite del dominio público de las vías para preservar el trabajo vecinal.
Sin embargo, la opción municipal fue el arrasamiento absoluto.
El saldo de la destrucción es doloroso: árboles frutales y especies de sombra comprados y criados a pulmón durante más de seis años; bananos obsequiados que se encontraban en plena multiplicación; y densas plantas de romero que servían como cerco perimetral biológico contra el zanjón tradicional. Aquella franja de tierra negra y fértil que la comunidad recuperó de la ociosidad, hoy yace sepultada bajo una densa capa de tierra arcillosa y colorada extraída del zanjeo para la colocación de caños de hormigón.
Sin respuestas fundamentadas
Al trasladar el reclamo directamente a las autoridades locales, las respuestas rozaron la burla y la falta de planificación. Desde el ejecutivo se deslizó, casi con naturalidad, que el espacio destruido será reemplazado a futuro por “veredas de cemento y luminarias”. Esto desnuda una lógica puramente electoralista orientada al gasto en infraestructura visible de corto plazo, mientras obras verdaderamente estructurales e indispensables, como la red de agua potable domiciliaria en zonas postergadas, siguen siendo promesas mediáticas sostenidas por generosas pautas publicitarias.
Por su parte, la Secretaría de Ambiente local optó por el silencio obsecuente. Es la misma cartera cuya titular se fotografía plantando árboles aislados para la tribuna digital, pero que se muestra incapaz de defender un pulmón comunitario biodiverso y productivo frente al avance de los caños.
Desarraigo e ignorancia institucional
Tras sufrir previamente un incendio intencional en un sector de la huerta, los locos de un surco por familia habían logrado ponerse de pie. Este nuevo golpe, perpetrado por el propio Estado municipal, trata la agricultura urbana y comunitaria casi como un acto ilícito. El colmo de la desconexión oficial llegó con el ofrecimiento del intendente Gaute de mudar la huerta a un lote de 700 metros dentro del Parque Industrial.
La propuesta ignora que ese sector se encuentra expuesto a las fumigaciones periurbanas con agroquímicos, precisamente la problemática ambiental contra la cual “Un Surco por Familia” viene batallando judicial y socialmente en Alberti hace más de 20 años.
Los gobernantes parecen acostumbrados a transar parcelas y subsidios, incapaces de comprender el valor simbólico de la soberanía alimentaria, la construcción de conciencia colectiva y el arraigo.
Para la vieja política asistencialista, una comunidad que produce sus propios alimentos y cuida sus plantas de forma independiente, resulta incómoda.
Hoy Alberti amanece con menos árboles, menos biodiversidad y la tierra fértil enterrada. Los miembros de la entidad de bien publico numero 1523/2006 mastican la tristeza de tener que empezar de cero, pero con la certeza de saber quiénes priorizan el show del cemento, por encima de la vida comunitaria.
Muchas gracias, Municipio de Alberti, por demostrar sus verdaderas prioridades SEGUIR TIRANDO CEMENTO PARA TAPAR COMO LOS GATOS LAS CAGADAS…
– Gaute – Pulero – Scarcelli – Alvizatti nunca tendrán mi respeto mientras no nos respeten… y jamás cuidaré las formas cuando haga reclamos fundamentados, ni me disculparé.

Oscar Di Vincensi, presidente Un Surco por familia – Entidad de bien publico ordenanza nro. 1523/06

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