La distancia entre la propaganda oficial y la mesa de los argentinos ha dejado de ser una brecha para convertirse en un abismo intolerable.
Bajo una puesta en escena constante, más propia de un viejo programa de televisión que de la dignidad que exige la gestión de un Estado, se esconde la mayor estafa electoral de la historia reciente del país. Quien prometió que el ajuste lo pagaría exclusivamente “la casta” política, ha terminado confiscando el salario de los trabajadores, multiplicando las tarifas de los servicios públicos a niveles impagables y empujando a los sectores más vulnerables al desamparo absoluto. Un gobierno que recurre a la violencia institucional, al insulto y a la descalificación sistemática para encubrir su incapacidad de gestión no es más que el reflejo de un proyecto fallido.
La falacia del éxito macroeconómico
La principal bandera del relato oficial es la exhibición de números macroeconómicos supuestamente exitosos. Sin embargo, este superávit fiscal ficticio está construido sobre el desabastecimiento de los comedores populares, el freno total de la obra pública y el ahogo financiero a las provincias y a las universidades. Presenta la caída de la inflación como un logro absoluto, ocultando que es el resultado directo de una recesión brutal y del desplome del consumo básico, es una falacia perversa. No hay estabilidad real en una economía donde los precios se congelan porque la población ya no tiene dinero para comprar comida. Todo aumenta a pasos agigantados, menos los ingresos de la gente.
El exterminio económico de la tercera edad
La situación de los adultos mayores en el país cruzó la línea de la vulnerabilidad para transformarse en una crisis humanitaria. Los datos oficiales exponen el fracaso rotundo de la narrativa del orden:
Haber mínimo insuficiente: Las jubilaciones mínimas de la ANSES, que apenas rozan los $428.000, representan una burla frente al costo de vida actual.
La brecha de la supervivencia: Según los informes de la Defensoría de la Tercera Edad, la Canasta Básica de los Jubilados superó la dramática cifra de $1.824.682. Esto significa que el ingreso mínimo solo cubre una cuarta parte (el 25%) de las necesidades básicas de un adulto mayor.
El drama habitacional: Un jubilado que no cuenta con vivienda propia se encuentra ante una imposibilidad matemática. La jubilación mínima no alcanza para pagar ni la mitad del alquiler promedio de una casa, dejando a miles de ancianos frente al desalojo y la indigencia. El 80% de sus ingresos se esfuma solo en vivienda, sin contar los desmedidos aumentos en medicamentos crónicos y el recorte de coberturas esenciales.
El regreso de la corrupción y el reciclaje de la casta
Mientras se le exige un sacrificio inhumano a la población, el discurso de la “anticorrupción” se desmorona desde adentro. Los escándalos en la estructura del Estado demuestran que las viejas prácticas siguen vigentes:
El escándalo de la ANDIS: La investigación judicial sobre la Agencia Nacional de Discapacidad destapó una presunta red delictiva que involucra sobreprecios, retornos y licitaciones amañadas en la compra de medicamentos, salpicando directamente al entorno presidencial bajo acusaciones de desvíos millonarios.
Denuncias en el PAMI y ministerios: Las sospechas por contrataciones directas irregulares, el reparto de cargos como botín político para punteros oficialistas y las denuncias penales por presunto enriquecimiento ilícito desmitifican por completo la pureza libertaria.
El reciclaje de la política tradicional: Los sucesivos escándalos y las fallas de gestión han obligado al Gobierno a archivar su discurso “anti-casta”, recurriendo formalmente a operadores políticos tradicionales de la vieja escuela para sostener el gabinete.
Los premios del ego, la censura y el aislamiento de Olivos
Mientras el pueblo padece la peor cara del ajuste, los únicos beneficiados son las empresas de servicios públicos y los grandes conglomerados multinacionales. El presidente coquetea incansablemente con estas corporaciones, más preocupado por su proyección global que por el destino de su propio territorio. Los recurrentes viajes presidenciales al exterior, financiados con los recursos de una sociedad empobrecida, se han convertido en una búsqueda caprichosa de validación personal. El mandatario persigue premios, condecoraciones de fundaciones ideológicas y el aplauso internacional como un niño hambriento de atención, actuando como felpudo de la ultra derecha más rancia del planeta.
Esta desesperación por el reconocimiento externo contrasta con su cobardía ante la crítica interna. Un político que no respeta, insulta y degrada públicamente hasta a los trabajadores de prensa no puede pretender ser respetado. Su obsesión por amordazar, perseguir y descalificar a quienes describimos la cruda realidad del país expone una profunda inmadurez y una total falta de la honorabilidad que exige la primera magistratura. Mientras el presidente se abstrae de la realidad en la Quinta de Olivos, la gestión cotidiana queda delegada de forma insólita en la figura de su hermana, consolidando una estructura de poder familiar opaca y disfuncional.
La falta de empatía y el desprecio por la realidad social no pueden camuflarse indefinidamente con discursos violentos en redes sociales ni con giras internacionales de carácter personal. La sociedad argentina asiste al espectáculo de un gobierno que confunde la crueldad con la firmeza y la propaganda con la realidad. Un modelo que se sostiene únicamente sobre el sufrimiento de las mayorías, el beneficio de unos pocos y el ataque sistemático a las libertades democráticas tiene una fecha de vencimiento impuesta por la propia realidad de las calles.
Apropiarse de los conceptos despojándolos de su sentido histórico y humano es el último recurso del relato. La verdadera libertad no es un eslogan de mercado vacío de sensibilidad social, ni mucho menos un grito partidario plagiado de los ideales del escritor y periodista Osvaldo Bayer, quien siempre la defendió al servicio de los oprimidos y nunca de los poderosos. La sumisión económica de un pueblo hambreado jamás podrá llamarse libertad.
Por eso, frente al saqueo del salario, la entrega de los Bienes comunes, la persecución a la prensa y la soberbia del poder, la respuesta de la sociedad organizada debe ser contundente. ¡Basta de falsas proclamas, de violencia institucional e insensibilidad programada! ¡LA LIBERTAD ES CON DIGNIDAD! Nunca arrastrándose como babosa presidente con minúscula y sin señor.
Enton…
Los libertarios locales ya se sacaron la foto con Espert en campaña y consiguieron cargos en ANSES Y PAMI defendiendo la ideas de este presidente que describimos, para 2027 van a reelegir como concejales o se cambiaran de camiseta…
Realidades que pueden causar algún rechazo, y a partir de la publicación aparezcan los defensores gratuitos descalificando de la misma manera que lo hace Javier para la tribuna a oscuras…






