PerteneSer — Periódico Alberti
un surco por familia

LA HIPOCRESIA SE ABRAZA CON LA CORRUPCION; los “Tartufos Albertinos” y el relato gastado

LA HIPOCRESIA SE ABRAZA CON LA CORRUPCION; los “Tartufos Albertinos” y el relato gastado
Los “Tartufos Albertinos”, muy lejos de ser los personajes de Molière, ensayaron esa virtud a la moda que es la hipocresía para enmascarar la corrupción entre abrazos, sonrisas y dádivas. Mezclaron las románticas orgías romanas con los vomitorios públicos en un hermetismo que duró años en la aldea.
Hasta el bufón que les trae el “polvo mágico” es cuidado para que la chusma popular no ose decir nada. Años anteriores parecían ser el último anillo de la Divina Comedia de Dante, pero el joven Germán quiso “Ser”. Descendió aún más intentando convertirse en el faraón de las obras públicas más opulentas, vendiendo el alma primero al siniestro “Negro Miguel” —príncipe del fraude— y a los ladrones de su séquito.
Arrodillado ante la gobernanza del muñeco “Axelito” —que envía monedas para lustrarlas y mostrarlas—, finalmente se llevará las alforjas bien lavadas para la cueva, tal como le enseñó la decrépita Reina. Hoy, sentado en el Senado, coquetea con los millones de pesos casi como ofrendas para la próxima campaña 2027.
Un espejismo que ya no convence
Las historias pueden ser narradas con distintos estilos, pero la Verdad es una sola: la que va recorriendo las calles como un tenue murmullo, despreciada y descalificada por los adoctrinados defensores de relatos. Millones de monedas en obras y millones de deudas contraídas sostienen este espejismo que ya no convence. Los tartufos se siguen pavoneando, inventando excusas y manipulando marionetas, creyendo que el sometimiento a sus caprichos aguantará para siempre.
El “Herodito” Mario terminó escondido al fondo, sin pena ni gloria; las que tenían todo fundamentado renunciaron a sus cargos y “la Dany”, usando sus rizos hechiceros, se aferra al Pelado hasta que pase el incendio, asegurando el puesto si pierden el virreinato del cloaquero Río Salado.
La hija de “NaboLeon” sigue cobrando y Don Coco hace equilibrio buscando palabras en los discursos: se le fue Blanco, pero se quedó cerca del que firmará. Por otro lado, el sostén del hospital renunció para no aguantar internas ni a rancios empresarios histéricos, mientras que el flamante director cumplió el sueño del pibe. En el corralón, en tanto, esperan más máquinas por un leasing que pagará el que sigue.
“Se lo dijimos, pero nadie quiso escuchar”
¡Fuego! Se le quema el relato a estos hipócritas que gobiernan el pueblo como si fuera un club nudista; claro que los únicos que terminamos en pelotas somos los de abajo. Nada nuevo. Todo esto que está sucediendo se lo dijimos, pero nadie quiso escuchar. La comodidad de los espectadores debe ser placentera, siempre y cuando no les roce las nalgas. Unos pocos repiten nuestros reclamos tratando de juntar votos, apropiándose de años de nobles luchas.
Mientras tanto, las segundas y terceras líneas andan con el serrucho en una mano y el puñal en la otra, copiando al puñado de malparidos que treparon para satisfacer sus instintos de poder y avaricia. El fuego va quemando los largos y vacíos discursos que aburren hasta al Palomo.
Quizás esto sea pagar el karma al contado. Triste final para el Pelado, que se rodeó de cachivaches disfrazados de bufones para saquear las arcas; muy “compañeros” de la lengua para afuera, pero con esencia traidora. Las llamas se alimentan con las hojas de leyes pisoteadas y derechos vulnerados. Esta historia continuará y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Qué poco queda de lo que prometieron en la última campaña; ahora los tartufos querrán que escriba otra historia para salvar el cuero y los curros encubiertos.
Sin agua, pero con “pan y circo”
Los obscenos abrazos de la hipocresía con la corrupción pertenecen ya a nuestra retorcida historia local donde vale todo, pero primero: pan y circo. Los sedientos lugareños piden agua potable que, por fallo judicial, es obligación del palacio.
Al paso que vamos, hasta los fumigadores pedirán agua dulce para mezclar con agrotóxicos, porque las napas se retiraron por debajo de los 9 metros después de la faraónica obra de dragado del río. Ah, pero monedas hay para mirar el cielo y mantener a las Josefinas y Josefinos. Nosotros pagamos sus vicios y placeres. El pueblo sabe pero calla, hasta que un día se saque la mordaza y caigan las caretas de este berreta ensayo populista.
Al final tendré que escribir una editorial diciendo: al lado de estos, leonel era un bebe de pecho, solo era un millón cien (350 mil dólares aprox) por lo que lo denunciamos en 2008
Como dice la letra del tango Mis Harapos:
“También ríen en los charcos los inmundos renacuajos cuando rozan el plumaje de algún cóndor que cayó… Arquetipo inconfundible de tartufos que disfrazan con el corte irreprochable de algún smoking o frac…”

Al que le quepa el sayo, que se lo ponga. Aquí se lo dejo bien planchadito con mi cuestionado puño y letra.
Párrafo aparte para los libertos que se aseguraron el puesto en ANSES y PAMI. El negocio más fácil es oponerse a todo buscando un minuto de prensa para seguir cobrando en nombre del pueblo que les creyó el cuentito. Rápidamente se pusieron el traje de tartufos.
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