PerteneSer — Periódico Alberti
un surco por familia

LA NATURALEZA ESTA EN DESORDEN

LA NATURALEZA ESTA EN DESORDEN

La frase tiene un origen literario icónico en la obra de William Shakespeare, específicamente en su tragedia Hamlet, “la naturaleza está en desorden” es un reflejo exacto de la realidad actual en nuestros pueblos.
Científicos, Ecologistas y filósofos coinciden en que la actividad humana ha alterado los sistemas terrestres, generando una profunda crisis climática y ecológica, que también es una gran tragedia.

La naturaleza fuera de quicio: Shakespeare y la tragedia ambiental de nuestros pueblos, la literatura, a menudo, ofrece el lenguaje más preciso para describir el desastre.
La premisa shakespeariana de que “la naturaleza está en desorden”, central en su tragedia Hamlet, es hoy un reflejo exacto de nuestra crisis civilizatoria. Científicos, ecologistas y filósofos coinciden en que la actividad humana ha fracturado los sistemas terrestres, generando una tragedia climática y ecológica que imita el drama del príncipe de Dinamarca.
El paralelismo entre la obra de Shakespeare y la realidad de los pueblos afectados por la contaminación se fundamenta en la idea de la “podredumbre” y la ruptura del orden natural provocada por la corrupción y la negligencia, los pilares de una tragedia moderna es la corrupción sistémica, “Algo huele a podrido
En el drama, la frase “Something is rotten in the state of Denmark” alude al crimen oculto de Claudio que corrompe al reino entero.
En la actualidad, la tragedia de los pueblos fumigados o con aguas contaminadas con arsénico en la pampa húmeda, por químicos en la megaminería, el fracking, y la agroindustria, nace de una lógica similar: un “crimen” ambiental silenciado por intereses económicos que termina pudriendo la salud y el entorno de comunidades enteras que enferman y mueren sin la posibilidad de defenderse, ni ser defendida por las leyes vigente.
El desequilibrio del orden: “El tiempo está fuera de quicio. Hamlet afirma que el tiempo está “out of joint” porque el regicidio (muerte del rey) alteró el orden moral y cósmico. La crisis ecológica es el ejemplo moderno de una naturaleza fuera de quicio, las emisiones tóxicas y el entierro indiscriminado de residuos rompen los ciclos biológicos, manifestándose en enfermedades y climas alterados que desafían la lógica natural.
La Hamletización de la política: La tragedia del retraso Hamlet es el símbolo de la indecisión.
Hoy, el mundo vive una “Hamletización” de la crisis ambiental. Aunque la ciencia -como el espectro del rey- nos advierte del peligro inminente, los gobiernos postergan las acciones necesarias por dudas, intereses o miedo, conduciendo a los pueblos hacia un desenlace fatal.
La mancha imborrable y el desperdicio trágico en Shakespeare, la culpa es una mancha física que no se puede lavar. De igual modo, los metales pesados y agroquímicos crean una herida transgeneracional en la tierra y los seres vivos que la habitan.
Esta dinámica desemboca en el “Tragic Waste” (desperdicio trágico), el sacrificio de vidas inocentes – como la de Ofelia – y la pérdida de biodiversidad en nombre de un progreso que destruye su propio sustento.
Alberti nuestro terruño,el escenario local del desorden, un ejemplo desgarrador y vigente de un “pueblo en desorden” en el centro de la provincia de los Malos Aires.
Esta población se ha convertido en emblema de la contaminación hídrica, reflejando cada punto de la tragedia literaria: -La podredumbre invisible, al igual que el secreto de Claudio, la contaminación por arsénico y agroquímicos (glifosato y endosulfán) fue durante décadas un mal invisible. Sus habitantes no veían el veneno, pero sufren sus efectos, un relevamiento de salud que evidencia el quiebre de la armonía biológica de la región.
Biología fuera de quicio: El desorden se manifiesta en niños con malformaciones y jóvenes con tóxicos en sangre, adultos con cáncer que enferman y mueren
Es el cuerpo humano y el suelo mismo los que han perdido su equilibrio debido a la intervención negligente.
La lucha contra la iniquidad; más de 20 años de silencio oficial, vecino de Alberti logró un fallo histórico en la Causa N° 3018/12 para que se clausure y saneamiento del basural municipal a cielo abierto, también un grupo de vecinos lograron la condena con astreintes al intendente Germán Lago por incumplir las obras de potabilización de agua, es el acto final de una comunidad que se niega a aceptar el destino trágico y exige restaurar el orden moral y ambiental. – Al igual que en las tragedias clásicas, el destino de estos pueblos depende de enfrentar la “iniquidad execrable” de quienes prefieren el espectáculo del relato antes que la salud de sus ciudadanos.
– El cinismo del marketing verde y la realidad enterrada, La desconexión entre el discurso oficial y la crisis ambiental en Alberti no es solo una falla de gestión; es una ruptura moral que sacrifica el futuro del suelo y la salud pública en el altar de la propaganda política.
La lucha contra la “Hamletización” en Alberti ha sido liderada por un grupo de vecinos, este medio de comunicación y la asociación Un surco por familia nro: 1523/06, durante más de dos décadas, se enfrentó la indecisión y el silencio de las autoridades.
Esta parálisis – similar a la del príncipe de Dinamarca ante la tragedia- encontró un límite en 2019 con un fallo judicial histórico por el AGUA POTABLE, Fallo judicial sin cumplimiento efectivo, la desidia institucional se suma así a la lista de “pueblos en desorden” a nivel global. Como en Cerro de Pasco en Perú, donde la minería envenena la sangre de los niños, o en Dacca – Bangladesh, donde el aire es una condena, en nuestra región el orden humano ha sido devorado por el desorden de los elementos.
La tragedia aquí no es un accidente, sino el resultado de un sistema que saca a la naturaleza de su curso.
La brecha entre el eslogan y el ecosistema, existe una distancia abismal entre el marketing verde y la regeneración real de un ecosistema.
En Alberti, el contacto con la tierra es directo, pero la propaganda municipal suele quedarse en la superficie. Mientras se promociona el programa “EcoPlan”, los problemas estructurales -el enterramiento de residuos sólidos urbanos, el uso indiscriminado de agroquímicos y la contaminación de las napas – permanecen ocultos bajo una capa de tierra. Amar el ambiente implica cuestionar los modelos que lo destruyen. Cuando el reciclaje se convierte en un negocio político para vender una imagen, se pierde de vista el objetivo de proteger el suelo. Enterrar basura para esconder la ineficiencia ha sido el modelo repetido durante los últimos 50 años; es el “fuera de la vista, fuera de la mente” aplicado a la gestión pública, los pilares de una soberanía ambiental auténtica, para trascender los eslóganes, el debate debe centrarse en tres pilares técnicos y éticos. Soberanía Alimentaria, Entender y proteger cómo se produce lo que consumimos. Protección de la Huella Hídrica, Un resguardo real de las napas y cursos de agua locales.
Economía Circular Auténtica, Rediseñar sistemas para que el desperdicio no exista desde el origen, en lugar de gestionar mal lo que sobra.
La desidia como crimen, la analogía con Hamlet vuelve a ser precisa: “algo huele mal” cuando las cavas ocultan la desidia bajo una fachada de “gestión verde”. El uso de basurales a cielo abierto disfrazados es la prueba máxima del fracaso. Mientras la propaganda municipal brilla en redes sociales, la basura en las cavas filtra lixiviados irreversibles que heredarán las próximas generaciones.
El cinismo político de presentar sucesivos programas con financiamiento provincial y nacional, mientras el grueso de los residuos termina en pozos ilegales, es una puesta en escena que utiliza la buena voluntad del vecino que separa sus residuos como mera escenografía. Ah… pero el 5 de junio festejan el dia del ambiente.
Enterrar basura sin tratamiento no es falta de recursos, es falta de voluntad política. porque es más barato cavar un pozo que invertir en infraestructura real, en educacion ambiental.
Ya a finales de 2004, hace 21 años formalmente se le presento proyecto a ex intendente Zacca, tras rechazar el megarelleno del CEAMSE, para que la gestión del reciclado debía estar en manos de una cooperativa de trabajo conformada por los recicladores informales, mal llamados cirujas como el motor de ecologia autentica y no con funcionarios que engrosan el gasto público.
Es hora de dejar de ver al medio ambiente como una herramienta de marketing. La verdadera conciencia ambiental no es una campaña de fotos; es una ética de vida y una cuestión de derechos humanos.
– Al igual que en el acto final de Hamlet, el escenario de esta tragedia queda cubierto de restos mientras el poder observa su propia ruina.
De nada sirven las advertencias si las leyes ambientales y ordenanzas municipales en la tragedia ecológica no se cumplen; son, como en la obra de Shakespeare, ‘palabras, palabras, palabras’.
Al final, cuando la norma solo llega para certificar el desastre y no para evitarlo, nos queda el mismo sabor amargo que en Dinamarca: un orden que se restaura sobre una tierra devastada donde, por el silencio de las instituciones, el resto es solo silencio.
Esta editorial invita a reflexionar a los albertinos sin buscar condena por las irresponsabilidadas, ya que todos estamos condenados por acción y omision, nos queda pensar que dejaremos como legado…

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