PerteneSer — Periódico Alberti
un surco por familia

Peligro silencioso: funciona una fábrica ilegal de baños químicos en plena planta urbana

Peligro silencioso: funciona una fábrica ilegal de baños químicos en plena planta urbana

ALERTA AMBIENTAL EN ALBERTI

El establecimiento nombre de fantasía MIDORI, Opera sin habilitación en la esquina de Azcuénaga y Cánepa. Vecinos denuncian ruidos molestos y emanación de gases tóxicos. Crece el malestar con la funcionaria de Ambiente, Daniela Albizzatti, por la falta de inspección y clausura.

Redacción Alberti
Una grave situación de descontrol industrial y riesgo sanitario mantiene en vilo a los residentes de la intersección de las calles Azcuénaga y Cánepa, en plena planta urbana de la localidad. Nos acercamos al lugar preguntamos sobre su habilitación y se constató el funcionamiento de un taller dedicada a la producción de estructuras plásticas para baños químicos. El establecimiento opera de manera completamente ilegal, ya que carece de habilitación municipal y viola abiertamente la Ordenanza Nº 2382 y el Decreto Ley Provincial 8912/77 de ordenamiento territorial.

Estas normativas prohíben de forma taxativa la radicación de actividades fabriles de mediana o alta complejidad dentro del tejido residencial debido a su impacto ambiental, ruidos molestos y la generación de tránsito pesado. Para este tipo de emprendimientos, el municipio cuenta con los Sectores Industriales Planificados (SIP I y II), dotados con la infraestructura adecuada para mitigar riesgos. Sin embargo, este taller clandestino permanece operando en el corazón del barrio.

Gases tóxicos sin control

El proceso de fabricación de las cabinas plásticas requiere someter polietileno de alta densidad a temperaturas superiores a los 200 °C. Al fundirse el plástico sin las tecnologías adecuadas, se produce una degradación térmica que libera a la atmósfera Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) y gases altamente peligrosos como monóxido de carbono, acroleína y formaldehído (este último tipificado como cancerígeno).

El establecimiento clandestino de Azcuénaga y Cánepa expulsa estos gases directamente a la atmósfera sin ningún tipo de tratamiento. Al interactuar con la luz solar, estos componentes generan ozono troposférico, causante del smog urbano que daña gravemente la vegetación y la salud de los vecinos, provocando afecciones respiratorias severas e irritación crónica de garganta y ojos. A nivel global, este proceso emite trazas de metano y etileno, Gases de Efecto Invernadero (GEI) que aceleran el cambio climático.

Cero seguridad para los operarios

El riesgo no es solo exterior; puertas adentro, las condiciones representan una trampa laboral para los trabajadores. Una planta de este tipo exige medidas de seguridad estrictas que la fábrica clandestina ignora por completo:

  • Falta de protección respiratoria y ventilación: Se requiere ventilación industrial con extractores de alta potencia y campanas de captación en la fuente (sobre las boquillas de las máquinas sopladoras) conectadas a filtros de carbón activado para retener las moléculas contaminantes.
  • Riesgo de quemaduras: El personal debe utilizar trajes aluminizados y guantes de alta resistencia térmica para manipular moldes a más de 200 °C.
  • Contaminación acústica: El funcionamiento de garras neumáticas y sopladoras genera ruidos que exigen el uso obligatorio de protectores auditivos (cascos o tapones) para evitar la sordera laboral.
  • Peligro mecánico: Las prensas modernas exigen sensores láser de corte automático para frenar la maquinaria ante la presencia humana, tecnología ausente en talleres precarios.

Oídos sordos: ¿Por qué no interviene el municipio?

Ante la contundencia de los daños y la ilegalidad del sitio, la pregunta que resuena con fuerza entre los afectados es unánime: ¿Por qué la secretaria de Educación y Ambiente, Daniela Albizzatti, no ha realizado la inspección y la correspondiente clausura de este lugar?

Fuentes cercanas al caso confirman que el establecimiento ni siquiera posee la documentación básica obligatoria para iniciar un proceso de regularización o solicitar su traslado hacia el Sector Industrial Planificado. Al no contar con las certificaciones ambientales pertinentes, su permanencia en la planta urbana es doblemente injustificable.

Los vecinos denuncian que desde el área que conduce la funcionaria se hace oídos sordos a los reiterados reclamos, permitiendo que una actividad tipificada como peligrosa conviva de manera impune con las viviendas familiares de Alberti. La comunidad exige una respuesta inmediata y que se aplique la ley antes de que las consecuencias en la salud de los habitantes sean irreversibles. Para más información y denuncias sobre el cumplimiento del ordenamiento local, los ciudadanos pueden consultar la normativa municipal vigente en las oficinas del palacio comunal.

Compartir

Compartir este artículo

Herramientas
Correo
Publicidad
camira
Publicite aquí